• Diario Digital | Jueves, 17 de Enero de 2019
  • Actualizado 10:02

El Campo de Gibraltar llena la plaza Alta para plantar cara a la violencia social del narcotráfico

IAM/Redacción. Medio millar de personas se concentran en la plaza Alta para mostrar su repulsa a los últimos acontecimientos relacionados con el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, convocados por la plataforma Por tu seguridad. Por la de todos.Foto Paco Gallardo

El Campo de Gibraltar llena la plaza Alta para plantar cara a la violencia social del narcotráfico
IAM/Redacción. Medio millar de personas se concentran en la plaza Alta para mostrar su repulsa a los últimos acontecimientos relacionados con el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, convocados por la plataforma Por tu seguridad. Por la de todos.

En el acto han participado representantes de todos los colectivos antidroga de la comarca, sindicatos policiales de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, los siete alcaldes del Campo de Gibraltar y representantes políticos, entre los que se contaban parlamentarios andaluces y nacionales.

El presidente de la coordinadora antidroga Alternativas, Francisco Mena, ha leído el siguiente manifiesto:

"Aquí estamos personas comprometidas, trabajadoras. Esta es la imagen que yo quiero del Campo de Gibraltar. No la de unos pocos que nos están haciendo mucho daño. Aquí etán los siete alcaldes, parlamentarios andaluces, nacionales, sindicatos policiales. Todos los que queremos que nuestro Campo de Gibraltar esté donde tiene que estar. Hace 30 años le demostramos al mundo que éramos capaces de vencer a la droga, y ahora se lo vamos a volver a demostrar. Fuimos un ejemplo para este país, cuando nuestros jóvenes morían a miles en La Piñera, en El Saladillo, en Los Junquillos, en La Atunara, en la Estación de San Roque, en San Martín del Tesorillo. Nos hemos relajado durante estos años y hemos pensado que aquello estaba superado y se han hecho fuertes en nuestra comarca. Pero son muy pocos, aquí estamos la gente honrada, trabajadora, que se levanta por la mañana para darle un futuro a sus hijos y a su familia. Por eso hoy estamos aquí para decir no al narcotráfico y sí al futuro del Campo de Gibraltar, para decirle al mundo que tenemos el mejor puerto del Mediterráneo, el mejor polígono de Andalucía, las mejores playas de Europa, y unos pocos no van a manchar el nombre de esta comarca, que tanto trabajo nos ha costado llevar al mundo. Por eso, debemos decir a donde vayamos que somos campogibraltareños y luchamos por el futuro de esta comarca.

Esta batalla la vamos a ganar, porque si perdemos esta guerra, mañana pasará lo mismo en Huelva, Málaga o Almería, somos la mayor frontera contra la droga en toda la Unión Europea, aquí se está librando esa batalla. Tenemos que3 darles oportunidades a nuestros jóvenes, con las tasas tan altas de paro que tienen y en las barriadas más populares se crea un caldo de cultivo donde la gente cae en la tentación de pensar que la solución a sus problemas es el narcotráfico. Necesitamos políticas educativas, de empleo, sanitarias, de formación, además de guardias y policías que nos protejan. Por todo eso, hoy estamos aquí, en la plaza Alta, un lugar emblemático del Campo de Gibraltar. Hace poco estuvimos también en La Línea. Pero es que esa problemática la tenemos en San Roque, en Los Barrios, en Jimena, en Castellar o en Tarifa, por eso están aquí los siete alcaldes. Aquí no hay fronteras. Los narcos pasan de un municipio a otro y donde hay mayor presión policial se pasan a otros. Por eso, todos tenemos que estar juntos y pelear juntos por el futuro de nuestros hijos y de nuestra comarca".

Por su parte, el que fuera Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, ha leído el sigueinte manifiesto:

"Volver a empezar. En el verano del 1989 un grupo de mujeres, niños y pensionistas organizaron una manifestación en la plaza de las flores de Taraguilla. Fue el principio de la lucha contra la droga, el narcotráfico en toda la comarca. A continuación, se unieron las barriadas vecinas, Estación de San Roque y Miraflores, y se fue construyendo el movimiento de las coordinadoras, como La Línea, cómo olvidarnos de Micaela Pérez y las madres de los pañuelos verdes de La Línea. Detrás de esas primeras acciones había mucho dolor contenido de madres que habían visto morir a sus hijos e hijas y conocían además a quienes le habían vendido la droga. Nuestro Campo de Gibraltar ha pagado con demasiadas vidas jóvenes ese drama social que finamente llamamos toxicomanía pero que es un negocio criminal en el que los seres humanos importante un bledo a quienes hacen sus negocios. Después de aquel verano, el despliegue de asociaciones y coordinadoras por toda la comarca, la provincia, la comunidad y España entera dejaron ver cómo la sociedad civil se había organizado para ayudar a las víctimas y denunciar a los narcotraficantes. En aquellos momentos, las reticencias de algunos partidos políticos desaparecieron y fuimos todos a una. El éxito fue grande en cuanto a recursos terapéuticos y movilización. El tiempo pasó, las coordinadoras siguieron denunciando, y cundió en la sociedad y la clase política la sensación que el problema de la droga estaba resuelta. La segunda mitad de la década de los noventa vimos que nacía un nuevo perfil de narco mucho más peligroso que los anteriores. La cocaína había cambiado todo el panorama, tanto de negocio como de los centros terapéuticos. La nueva reina del consumo ya no tenía los aspectos sociales malditos de la heroína. Los consumidores eran personas de clase media, trabajadores liberales y la droga fue vista con otra perspectiva. Debemos tener en cuenta que la droga dejó de ser una prioridad, salvo para las coordinadoras. El declive para las administraciones era evidente. Supresión del comisionado andaluz para la droga, recortes en prevención y tratamiento y recortes en los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Así, como si no fuera con nosotros, hemos permitido que la realidad sea la que es. Nosotros hemos perdido el tiempo y ellos lo han sabido aprovechar y hasta qué punto. Cómo han blanqueado, que es el tema gordo que hay aquí, cantidades inmensas de dinero en grandes partes del mundo. Unos tenemos menos responsabilidades que otros. Pero no es momento para echarnos nada en cara. Es momento de ir nuevamente unidos desde la verdad y la razón. La mentira no es posible mantenerla en situaciones tan tremendas como las que estamos viviendo. Sin querer en ningún lugar buscar un rendimiento político, la política partidaria que venga cuando tengamos los problemas resueltas. Antes, lo único que puede hacer es entorpecer el trabajar conjunto con la sociedad civil y sus representantes. El Campo de Gibraltar es nuestra tierra, la que nos da identidad estemos donde estemos. Tenemos muchos problemas y los conocemos. Falta de trabajo, ahora además con la amenaza de la pérdida de 8.000 puestos por el brexit. Falta de vivienda. Personas necesitas de los imprescindible para vivir. Pero sabemos que somos capaces de buscar soluciones a cualquier dificultad que se nos ponga por delante. Somos gente seria y honrada. La mayoría se busca la vida honestamente y con un gran espíritu solidario. Somos la comarca más definida de Andalucía y el lugar en el que han nacido intelectuales, pintores, músicos, poetas, dramaturgos, cantantes, actores, personas relacionadas con el mundo de las artes. Es evidente que nuestra comarca necesita un plan integral donde se aborden todos los grandes problemas que tenemos planteados, consensuado por todas las administraciones. Hoy nos concentramos aquí para decir que ya está bien de violencia social que se está generando. Que la muerte de un niño nos ha llenado de espanto y nos da fuerzas, que las administraciones no nos defrauden y que, desde la unidad pongan los medios para erradicar estos males, que si no son detenidos ahora pagaremos toda la sociedad española. No es un problema del Campo de Gibraltar, es un problema mundial, que aparece ahora en España, y nosotros, siempre en la vanguardia de los problemas. Si no son detenidos, pagaremos un precio muy alto, perderemos libertad, seguridad, por el miedo a gente que vive de prácticas ilegales. La lucha contra el tráfico de drogas es una necesidad, especialmente, para quienes vienen detrás esperando encontrar un futuro más luminoso, más armonioso y más fraternal".