• Diario Digital | Jueves, 17 de Enero de 2019
  • Actualizado 10:51

Francis Wolf, filósofo frances: " 50 razones para defender la Fiesta de Toros"

Francia ha tomado el testigo de la defensa de lal Fiesta de Toros, y además a un alto nivel intelectual. El eminente filósofo Francis Wolff se ha convertido en referencia partisana del movimiento taurino. No sólo en Francia, donde multiplica su activismo dialéctico. También en España, como viene a demostrarlo su papel de invitado y de testigo en la comisión del Parlament catalán que discutirá en breve la abolición de las corridas de toros.

Francis Wolf, filósofo frances: " 50 razones para defender la Fiesta de Toros"

“LOS TOROS SON UN BIEN ECOLOGICO”Francis Wolff ha redactado y publicado 'Cincuenta razones para defender la Fiesta' ('www.passion-toros.com'). No viene a cuento enumerarlas todas, pero sí airear seis motivos seis que contradicen el acoso político y animalista a un acontecimiento donde el arte y la muerte aparecen sin tabúes. «Los toros son un bien ecológico. Me refiero a la biodiversidad de las dehesas y las marismas donde el toro de lidia desempeña un papel central. La ecología es la defensa del ecosistema, de las especies, de la ganadería extensiva. Y esos tres principios se recogen privilegiadamente en el toro de lidia. ¿Qué sentido tendría forzar su desaparición?»ETICAFrancis Wolff reprocha al movimiento antituarino haber subestimado o negado los riesgos ecológicos y medioambientales que implica la abolición de las corridas, sin olvidar «las excepcionales condiciones de vida que disfruta el toro hasta su muerte». Pone como ejemplo contrario a los bovinos estabulados y al fenómeno de la ganadería industrial. Wolff desmiente que la convocatoria de espectadores en una plaza consista en gozar de la crueldad y en la agonía. Los aficionados acuden por razones elevadas. Empezando por la admiración al combate del toro y terminando por el aplauso a la gallardía del torero. El contexto de semejante pugna ética y estética es el rito, cuya falta de peso en las sociedades desacralizadas, como las nuestras, amenaza y arrincona a los fenómenos culturales que reivindican la liturgia, la simbología y la relación con la muerte.“POR ESO LA NEGAMOS Y ESCONDEMOS”La muerte se ha convertido en algo vergonzoso. Por eso la negamos, la escondemos y nos decantamos por modelos asépticos. No existe el duelo. Predomina la apología de la juventud eterna. Aceptamos la muerte del animal y de nuestros congéneres siempre que no la veamos. Mucha gente no entiende ya la ceremonia de la muerte. De ahí proviene la distancia con la corrida. La corrida mezcla la fiesta de la vida con la tragedia de la muerte. Es un pasaje ceremonial hacia la muerte. En la corrida, el toro muere y el torero puede morir. La vida no es un estado, es un acto, un acto contra la posibilidad misma de la muerte».