Algeciras al minuto

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:34
Historia

El Paseo Marítimo. El desarrollo urbano de una ciudad que le dio la espalda al mar

Uno de los espacios que mejor refleja la transformación urbanística sufrida por Algeciras en las últimas décadas es, sin lugar a dudas, el Paseo Marítimo.

Son muchos los algecireños que aún evocan la estampa de las olas besando las casas de la fachada marítima de la ciudad, cuando aún no existía el trazado del Paseo Marítimo y el muro que constituía los límites urbanos de la villa nueva servía de linde con el mar. Ahí quedan también los recuerdos del Ojo del Muelle, en la boca de la actual calle del mismo nombre, como atarazana de los barcos.

Sería en los años sesenta y setenta cuando el urbanismo moderno, con su voraz inconsciencia de ladrillo, planteó una reordenación de este espacio, en el que la creación de una estrecha carretera sirvió de trazado de un primigenio paseo marítimo.

Es en esta época cuando un grupo de constructores, algunos de ellos llegados de otros puntos de la geografía española, diseñan un concepto de fachada marítima a base de edificios altos de pisos que terminaría suponiendo con los años una barrera visual que taponó el contacto de la ciudad con el mar.

En esta evolución, la zona vive también otros hitos como la construcción en 1954 de la recordada Escalinata, una abertura al mar a la altura de la Plaza Alta con tres miradores que ensalzó durante décadas la que Camarón de la Isla inmortalizara en unos tangos como la vista de “la Bahía más bonita y más garbosa de la baja Andalucía”.

Al extremo sur del Paseo Marítimo, otros espacios coparon en estas décadas la vida de Algeciras. Fue el caso de la Acera de la Marina, donde las terrazas de los bares y la zona de salida de los autobuses que comunicaban la ciudad con otros puntos conocieron una actividad y un bullicio que iría cesando con el paso de los años.

Las sucesivas ampliaciones del puerto fueron terminando de definir la fisonomía de esta zona de Algeciras, como la que terminaría siendo la creación del recinto portuario conocido como Llano Amarillo, testigo de la evolución de la Operación Paso del Estrecho y aún usado como gran pulmón de aparcamiento de la ciudad; o la definitiva construcción de un Paseo Marítimo con la ampliación de la carretera en dos sentidos con cuatro carriles.

Una zona cuyo destino urbanístico aún sigue pasando de corporación en corporación, y donde la implicación actual del Puerto, el Ayuntamiento, la Junta y la Universidad plantean el rediseño de un Llano Amarillo más vivo en su relación con la ciudad, que permita devolver parte de esa comunión con el mar que el urbanismo nos fue robando en las últimas décadas.

El Paseo Marítimo. El desarrollo urbano de una ciudad que le dio la espalda al mar
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