Algeciras al minuto

  • Diario Digital | miércoles, 28 de julio de 2021
  • Actualizado 17:00
Historia

Las playas de Algeciras. Un mar de recuerdos

La llegada del verano trae a la memoria de los más nostálgicos la semblanza de las playas que en el pasado siglo formaron parte indisoluble de la vida de los algecireños. Playas en algunos casos ya desaparecidas y en otros con un paisaje completamente distinto al que tuvieron en su día. Este domingo, la colaboración de la asociación Memoria de Algeciras nos trae el retrato fotográfico del pasado de nuestras playas.

Una de las playas más señeras con las que contó Algeciras y que ya no existe es la playa del Chorruelo. La construcción del hotel Reina Cristina a principios de siglo popularizó el uso recreativo de esta playa, sobre todo por parte de los turistas que se alojaban en el hotel. Desde una escalerita de piedra que aún se conserva a los pies del Cristina, los huéspedes descendían al pequeño arenal. Tanto se popularizó su uso, que incluso llegó a contar con barqueros que ofrecían paseos por la Bahía a cambio de unas monedas.

Un tiempo que también recuerda el uso popular que tuvo en su día la playa del Chinarral, disparado sobre todo por la popularidad de la que gozó el entorno con la construcción del campo de golf. Una playa que ha sobrevivido al paso de las décadas, pero que se ve relegada a un uso minoritario, sobre todo por el grave impacto que ha tenido el alga invasora en su litoral.

Pero, sin duda, de las playas desaparecidas, la más evocada por la nostalgia algecireña es la playa de Los Ladrillos. Situada frente al actual emplazamiento del centro comercial Bahía de Algeciras, en el primer tramo del Paseo de la Cornisa, la playa de Los Ladrillos era una cala de uso familiar que debía su nombre a la presencia de multitud de restos cerámicos de ladrillos, fruto de varios tejares de la zona. Su cercanía con el centro de la ciudad la convirtió en la playa más popular durante décadas, en las que convivió con el antiguo estadio de fútbol El Mirador. Al igual que sucedió con El Chorruelo, el crecimiento del puerto y los vertidos fueron factores determinantes para su progresivo deterioro y desaparición. Ahora, el proyecto del Lago Marítimo impulsado por Ayuntamiento, Junta, Puerto y Universidad diseñan el reaprovechamiento ciudadano de este espacio natural.

Las dos grandes playas que aún conserva la ciudad, El Rinconcillo y Getares, aún mantienen el volumen de afluencia y de uso recreativo que conocieron en el pasado. Situadas en los extremos norte y sur, respectivamente, de Algeciras, estas dos playas sí que han ido sufriendo, sin embargo, una progresiva transformación de su primitiva fisonomía.

El Rinconcillo era en su día una playa salvaje, alejada del entorno urbano, de aguas cristalinas y transparentes, en una privilegiada Bahía en la que aún no asomaban ni el puerto, ni los polígonos industriales de la Los Barrios y San Roque ni la presencia masiva de petroleros. Una playa con muchos más metros de arena que la actual, que se enfrenta ahora al desafío de su supervivencia frente a los constantes crecimientos portuarios e industriales, que les han ido comiendo terreno, hasta dejar algunos tramos casi sin franja de arenal.

Getares, por su parte, ha experimentado en las últimas décadas una transformación notoria con el estallido inmobiliario que actualmente rodea a su ensenada. Esta playa, que también conoció épocas de entorno natural virgen y paradisíaco, ha sufrido también progresivos retrocesos por el crecimiento portuario, y se enfrenta ahora a las incógnitas que siembra sobre su futuro el proyecto de ampliación del puerto de Algeciras.

Una mirada al pasado, como la que nos ofrece el fascinante archivo fotográfico de la asociación Memoria de Algeciras, nos permite rescatar del olvido la semblanza de playas ya desaparecidas, que aún perviven en la memoria sentimental de la ciudad. Una mirada que nos permite reflexionar también acerca de las transformaciones sufridas por las playas que aún conservamos, y que nos invita a pensar en la necesidad de que la historia no se repita.

Las playas de Algeciras. Un mar de recuerdos