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  • Diario Digital | martes, 12 de noviembre de 2019
  • Actualizado 09:46

EN EL DISCURSO NO HA DUDADO EN LANZAR UN MENSAJE DE OPTIMISMO EN EL FUTURO QUE AGUARDA A ANDALUCÍA.

Discurso de Fin de Año desde San Telmo, así despide el año Susana Díaz

La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, ha alertado, en su mensaje de Fin de Año, de la “regresión histórica” que supone los “nacionalismos egoístas y el auge del populismo” en una clara alusión a la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz.

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Discurso de Fin de Año desde San Telmo, así despide el año Susana Díaz

 No ha habido, sin embargo referencias ni al procés ni tampoco a otras cuestiones que preocupan, especialmente a los campogibraltareños como es el brexit o el estado de las infraestructuras.

En su alocución, Díaz ha optado por decantarse en citar otros asuntos de calado como la inmigración irregular de la que ha dicho, “en ocasiones, desborda nuestra capacidad de acogida” o la violencia machista, con un recuerdo expreso al caso de Laura Luelmo, la profesora asesinada en El Campillo (Huelva).  Violencia que ha dicho, “alcanza niveles de infamia”. De ahí que ha reclamado “más esfuerzos y determinación”. 

Ha tenido, no obstante, palabras triunfalistas en relación a la creación de empleo. “Éste ha sido un buen año para nuestra tierra, un buen año para Andalucía. Hemos creado empleo y logrado una notable reducción de  nuestra tasa de paro”, ha indicado nada más empezar su discurso, indicado seguídamente que “esfuerzos que explican que Andalucía sea la región de Europa que más empleo ha creado en el último año”. 

En otro momento, Díaz ha defendido los sistemas públicos de sanidad, educación y atención a la dependencia y ha subrayado que “se ha ganado en competitividad” por parte de los sectores productivos y tecnológicos. 

Además la presidenta ha animado a “profundizar en nuestro autogobierno (…) para alcanzar mayores cotas de igualdad y prosperidad”. 

Ideales que, ha subrayado, “se encuentran seriamente amenazados (…) si logran imponer su criterio quienes apuestan sin ambages por un vaciamiento de nuestra autonomía”. De ahí que haya insistido en que “los propios andaluces no permitamos que se infravalore nuestro poder político y que no consintamos que decisiones que afecten a Andalucía se adopten fuera de nuestra tierra”. 

Y ha concluido con un mensaje de confianza en el futuro de Andalucía, “ha dado muestras sobradas de capacidad para salir adelante, para defender su dignidad como pueblo”, animando por último a los andaluces y andaluzas para “seguir trabajando para mejorarlo”.

Mensaje íntegro de Fin de Año de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz

Terminamos 2018 y, como suele ser habitual, hacemos balance del año que finaliza y propósitos para el que comienza.

Éste ha sido un buen año para nuestra tierra, un buen año para Andalucía. Hemos creado empleo y logrado una notable reducción de  nuestra tasa de paro. Hemos recuperado derechos y fortalecido el Estado de Bienestar. Y hemos trabajado intensamente para sostener unos servicios públicos castigados por la crisis y por los recortes injustos que nos fueron impuestos.

Es mérito de todos los andaluces y andaluzas haber mantenido en pie los más importantes sistemas públicos de sanidad, educación y atención a la dependencia que existen en España; también que nuestros sectores productivos hayan ganado en competitividad, multiplicando  las exportaciones; y el creciente peso de los sectores tecnológicos y de investigación.

Todos esos esfuerzos son los que explican que Andalucía sea la región de Europa que más empleo ha creado en el último año. Y ese mérito, insisto, también debe ser compartido por todos.

Sin embargo, es comprensible que la gente aspire a una recuperación más rápida y más profunda, y entiendo el malestar de muchos ciudadanos y ciudadanas, de los empleados públicos que han mantenido los servicios fundamentales a pesar de las dificultades, y de los hombres y mujeres que todavía no han logrado un empleoo que sufren en sus carnes la precariedad laboral y los salarios bajos.

Hace sólo unas semanas, los andaluces y andaluzas eligieron en las urnas un nuevo Parlamento, que debe seguir reforzando nuestro autogobierno. Nuestra autonomía que celebramos cada 28 de Febrero es la palanca que ha permitido que Andalucía abandonara la situación de subdesarrollo y de profunda injusticia histórica en la que se hallaba al inicio de la democracia. Profundizar en nuestro autogobierno, mejorarlo, hacerlo más eficaz y transparente es el único camino para garantizar un futuro de prosperidad para todos.

Es posible que algunos piensen que las conquistas sociales se han alcanzado como consecuencia del mero paso del tiempo o que son irreversibles. Nada más lejos de la realidad: mantener el terreno conquistado, sostener los derechos y libertades, continuar avanzado para alcanzar mayores cotas de igualdad y prosperidad es algo que se logra día a día gracias a la acumulación de esfuerzos de una generación tras otra. El progreso de nuestra tierra está indisolublemente vinculado a los valores que sustentan nuestra convivencia: la justicia, la libertad y la seguridad.

Detengamos la mirada en Europa, ese espacio de libertad y derechos que siempre nos ha servido como espejo. Todos esos ideales se encuentran seriamente amenazados en todo el continente como consecuencia del auge del populismo y de los nacionalismos egoístas, y ni Andalucía ni España son ya un territorio ajeno a ese peligro.

Por el contrario, esta amenaza crece y mucho más lo hará si logran imponer su criterio quienes apuestan sin ambages por un vaciamiento de nuestra autonomía y la mutilación de nuestras competencias. Eso  significaría, conviene tenerlo claro, una regresión de magnitudes históricas, que nos devolvería al centralismo más rancio y a los periodos en los que a Andalucía se le trataba como una tierra de segunda división.

Para fortalecer nuestra influencia en el conjunto de España, es absolutamente imprescindible que los propios andaluces no permitamos que se infravalore nuestro poder político y que no consintamos que decisiones que afectan a Andalucía se adopten fuera de nuestra tierra ni prescindiendo de nuestros intereses.

Tampoco debemos acostumbrarnos a que Europa permanezca impasible ante el drama de la inmigración ilegal que en ocasiones desborda nuestra capacidad de acogida. Esta inmigración, casi siempre en las manos de las peores mafias, llega a las costas de Andalucía, pero busca refugio en el resto del continente. Y es a Europa a quien hay que exigirle el máximo esfuerzo para enfrentarse a este problema.

En el ADN de un pueblo como el nuestro, destaca como un valor irrenunciable el respeto a todos los seres humanos, sea cual sea su condición y con independencia de la situación personal, jurídica o económica en la que se encuentren.

En Andalucía también estamos librando una intensa batalla contra la situación de injusticia que viven las mujeres y que se manifiesta en todos los órdenes de la vida: desde la brecha salarial al desequilibrio en las responsabilidades domésticas; de la infrarrepresentación en los órganos de dirección a los estereotipos que degradan a la condición femenina; de la prostitución a la violencia machista y actos tan repugnantes como el que  hace sólo unos días ha acabado con la vida de Laura, una mujer muy joven que se había venido desde su tierra para incorporarse como docente a nuestro sistema educativo.

Hay un amplio consenso en Andalucía para acabar con semejante injusticia, que en el caso de la violencia machista alcanza niveles de infamia. Se trata de una exigencia ética, profundamente vinculada a los principios y valores que dan sentido a nuestra convivencia. Sin duda, esta es una tarea que nos exigirá en el nuevo año más esfuerzos, absoluta determinación y, sobre todo, firmeza en nuestros principios.

En esta breve reflexión que he querido compartir con todos con motivo del Año Nuevo, he abordado buena parte de los problemas que nos afectan. Permítanme que aquí tenga un recuerdo especial para aquellos que sufrieron la terrible riada que nos afectó en Andalucía el pasado mes de octubre y a tantas familias que lo pasaron realmente mal.

También me he referido con claridad a las amenazas que acechan a nuestra sociedad, que en buena medida son similares a las que están aflorando en otras regiones y países y que siembran la incertidumbre en millones de europeos.

Pero no quisiera terminar sin enviar un mensaje de confianza en nuestra tierraAndalucía ha dado muestras sobradas de capacidad para salir adelante, para situarse a la altura de otras comunidades, para destacar en numerosos ámbitos, para defender su dignidad como pueblo.

Confiar en Andalucía significa creer en los valores que conforman nuestra identidad: la libertad, la solidaridad, la consideración a los demás, nuestro compromiso con España y nuestra autonomía que tanto esfuerzo costó ganar a las generaciones que nos precedieron.

Desde esa confianza absoluta en el futuro de Andalucía, yo les animo a seguir trabajando para mejorarlo. Con un recuerdo muy especial a quienes están lejos de nuestra tierra y a quienes por enfermedad, por la ausencia de un ser querido o por cualquier otro motivo lo están pasando mal en estas fiestas, les deseo a todos que 2019 sea un año bueno para todos los andaluces y andaluzas