Diario Digital | 4 de octubre de 2022 18:44

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Buenismo sospechoso.Por: Ángel Luis Jiménez

Buenismo sospechoso.Por: Ángel Luis Jiménez

 José Ignacio Landaluce, diputado del PP en el Congreso de los Diputados y alcalde Algeciras, ha sido el político de la zona encargado por el Gobierno de Rajoy de hostigar sistemáticamente a Gibraltar. El PP sabe que todavía puede utilizar un patriotismo añejo para distraer al personal y  que no se hable de lo poco que el Ejecutivo de Rajoy ha hecho en esta Comarca durante su mandato. Landaluce llegó hasta pedir al PSOE la reprobación de la alcaldesa de La Línea, Gemma Araujo, por poco menos que traición a la patria, porque se relacionaba con su vecino Fabián Picardo, ministro principal de Gibraltar.Los impulsos nacionalistas de Landaluce, incluida la visita de La Legión, sirven para intentar ocultar las malas noticias en materia de empleo de la zona. El Campo de Gibraltar soporta una tasa de paro por encima de la media andaluza y española, sin que se haga nada al respecto. El Gobierno de Rajoy está reeditando con Gibraltar las políticas fracasadas protagonizadas por el franquismo en la década de los sesenta del siglo pasado contra el Peñón. Políticas que desembocaron en el cierre de la Verja de 1969, sin duda lo más relevante y negativo de dicha época para la zona.Durante la presente legislatura de Rajoy en Madrid y Landaluce en Algeciras, se ha perturbado la vida diaria de gibraltareños y campogibraltareños con largas colas en la frontera esgrimiendo la excusa de controlar actividades ilícitas como el contrabando de tabaco, aunque todos sabemos cómo entra en España. Esta ha sido la marca PP para esta Comarca: una vulneración sistemática del libre tráfico de personas y mercancías, y sin embargo, uno de los pilares que sostiene a la Unión Europea. La realidad, aunque no lo quieran entender en Madrid, es que aquí la gente quiere una identidad pero sin más patria que la suya para construir sus propios sueños.Y si no lo entendieron antes, creo que lo entenderán ahora, porque las elecciones andaluzas han supuesto un mensaje alto y claro para el Gobierno de Rajoy. El Partido Popular perdió estrepitosamente en los siete municipios del Campo de Gibraltar, incluido el bastión algecireño de Landaluce, que ha sido el más pertinaz en sus desbarres contra Gibraltar, mientras que en 2012 ganó en cuatro de las localidades de la Comarca de forma contundente. Lo decían los titulares de la prensa de la Comarca: “El PP pierde apoyos y se hunde”.En esta zona, donde convivimos gibraltareños y campogribraltareños, necesitamos personas que sean referentes de honestidad, cooperación, diálogo y consenso como el recientemente fallecido Salomón Seruya. En su columna de opinión decía Martin Serrano “desde su activismo político, su apología de la concordia y sus atrevidas y valientes apuestas por la mano tendía contra el garrote vil, ha dejado un poso de amistad y de respeto inconmensurable entre sus paisanos, los gibraltareños y sus otros paisanos, los españoles”. Un extraordinario personaje por lo que fue y siempre representará.Salomón Seruya, defensor del diálogo a ultranza durante setenta años, era el primer gibraltareño desde el Tratado de Utrech que había recibido la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil de España y también la del Imperito Británico por su voluntad de diálogo y entendimiento. Me pregunto si concurrirán alguna vez estas circunstancias en nuestro diputado y alcalde José Ignacio Landaluce. Dios lo quiera, porque sería señal de que habría cambiado y dejado de hacer tantas cosas “por el bien” de todos  nosotros. En otras palabras, los  gobernantes, en general, y éste en particular, se presentan siempre como altruistas, desinteresados y generosos. Y a mi tanto buenismo siempre me ha resultado sospechoso.

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