Diario Digital | 8 de agosto de 2022 02:38

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La Ley de la Memoria Democrática. Por Ángel Luis Jiménez

Congreso

El Consejo de ministros aprobó el pasado 19 de julio el Proyecto de Ley de Memoria Democrática, una vez que había pasado por los órganos consultivos correspondientes. Esta ley, conforme al artículo 10.2 de la Constitución, se interpretará de acuerdo con los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por España.

La Ley se compone de cinco Títulos (66 artículos) estructurados en torno al protagonismo y la reparación integral de las víctimas de la Guerra y la Dictadura, así como a las políticas de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición que han sido objeto de las recomendaciones de los organismos internacionales de derechos humanos al Estado.

Esta ley, posiblemente no será la panacea, pero crea los instrumentos necesarios y en la dirección adecuada. Y eso es digno de celebrar. Sin embargo, en el debate del Congreso de los Diputados se han podido escuchar cosas tan peregrinas como que ETA todavía existe -Carlos García Adanero, diputado navarro- o que la democracia española es «un hijo bastardo de la dictadura fascista» -Josep Pagès, diputado de Junts per Catalunya-.

Menos mal que Íñigo Errejón logró enardecer a media Cámara en poco más de dos minutos. Primero emplazó a la derecha: «Tengan la honestidad política y cívica de decir lo que opinan sobre esta ley, sin esconderse y sin instrumentalizar a otras víctimas». Y luego defendió su necesidad con tonos más emotivos: «Esta no es una ley sobre dolores del pasado, es una ley sobre dolores que suceden hoy, todos los días, sobre el dolor de quienes no tienen a dónde ir a recordar a sus familiares porque están enterrados en una cuneta».

Pese a todo, la Ley de Memoria Democrática, salió adelante en el Congreso de los Diputados el 14 de julio, tras un debate repleto de excitación y ataques brutales en una dirección y otra, con 173 votos a favor, el voto en contra de toda la derecha y la abstención de ERC. La derecha se opuso a la ley porque asegura que entierra el espíritu de la Transición, y el independentismo catalán no la apoyó justo, por lo contrario, en palabras de Telechea porque consagra un cambio de régimen que «legalizó el fascismo en lugar de derrotarlo».

Sin embargo, y a pesar del debate, hay que recordar que esta ley nace para dar cumplimiento a una serie de recomendaciones de derecho internacional como la Recomendación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa del 17 de marzo de 2006, donde se condenan las «graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas en España por el régimen franquista».

Y adecua nuestra normativa a la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, de 20 de diciembre de 2006, y ratificada por España el 14 de julio de 2009. Y a las observaciones y recomendaciones recogidas en los Informes del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e involuntarias de Naciones Unidad y del Relator especial para la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, Pablo de Greiff, designado por Naciones Unidas en 2014, uno de los mayores expertos internacionales en derechos humanos, para analizar las políticas de memoria y la situación de las víctimas del franquismo en el Estado español.

Este relator de Naciones Unidas quedó sorprendido cuando visitó España y se reunió con representantes del Gobierno de Rajoy para analizar las políticas de la memoria histórica. Su informe fue demoledor por las carencias de la legislación española sobre el tema. La nueva Ley incorpora buena parte de sus recomendaciones y además contó con su asesoramiento para la elaboración definitiva.

Esta Ley de la Memoria Democrática pretende cerrar una deuda de la democracia española con su pasado, fomentando un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la ampliación de los derechos humanos y libertades constitucionales. Se trata de promover la reparación moral y recuperar la memoria, incluyendo el repudio y la condena del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior Dictadura franquista.

La ley también trata las políticas integrales de la Memoria Democrática, haciendo una mención especial al papel activo de las mujeres en España como protagonistas de la lucha por la democracia y los valores de libertad, igualdad y solidaridad. Merece una especial mención el hecho de que esta Ley incluya entre las víctimas a las niñas y niños sustraídos y adoptados sin el legítimo y libre consentimiento de sus progenitores como consecuencia de la Guerra y la Dictadura.

Es obvio que muchos critican o rechazan completamente la ley, como otros la defienden, pero creo que no la han leído. Y deberían leerla si queremos poder reconducir la situación de enfrentamiento actual sobre qué hacer con nuestro pasado. Lo mejor de esta ley es que, por primera vez, fuerza a la administración central a financiar los esfuerzos de recuperación y dignificación de las víctimas.

Cuesta creer -sería un escándalo internacional- que un futuro gobierno del Partido Popular acabe con este proceso (la ley en sí es otro tema), que al fin y al cabo es simplemente humanitario. En todo caso, pase lo que pase, el mejor y más perdurable legado de la Memoria, las exhumaciones, habrá quedado ahí, y sin duda habrá hecho más digna a la sociedad española.

Es el momento de decidir qué queremos hacer con la Memoria Histórica del franquismo. Alemania ha desarrollado en las últimas décadas un ambicioso y exitoso programa de Historia Pública, en forma de museos, exposiciones y proyectos educativos para enseñar la historia del país. En España podemos hacer lo mismo. Debemos discutir cómo vamos a educarnos sobre nuestro pasado y considerar crear una buena red de museos que, aunque incluyan aspectos terribles, vayan más allá.

El historiador, Antonio Cazorla, dice que en nuestro país hay pocos museos de historia, y hasta ahora hemos sido bastante alérgicos al tema. No hay, por ejemplo, un museo de Historia de España o de los españoles: un centro educativo de nuestra historia como sociedad en el que se explique a los ciudadanos qué era trabajar y vivir antes de nuestra prosperidad actual. Este museo podría existir y colaborar con otros de muy distinto tipo, incluyendo los que aborden el pasado traumático como el centro de interpretación que se piensa hacer en Cuelgamuros, o con el museo de la guerra civil que se está construyendo en Teruel.

En España sigue siendo necesario un pacto para que la sociedad acepte conocer el pasado y asumirlo como algo justo y necesario, no como algo político y partidista, sino estaremos de nuevo malogrando este intento de neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos y tristes de nuestra historia.

7 comentarios

  1. Estos son los principales problemas que tiene españa, los políticos ocupados en asuntos que no interesan nada más que a cuatro periodistas mantenidos por los propios políticos. Como si no hubiera un montón de cosas preocupantes, incendios, guerras, trabajo precario, inflación, energía, medio ambiente……por favor, sea coherente.

  2. España ardiendo y los políticos antes de cerrar por vacaciones esto es lo que consideran la máxima prioridad. 👏👏👏👏👏👏👏. No hay problemas mas urgente y preocupantes.

  3. Vosotros sabeis donde esta enterrado vuestro padre o la P…de vuestra madre? Pues cerrad la boca, que yo tengo derecho a saber donde tiraron al mio una mancha de hijos de puta hace muchos años, y solo por defender lo que ahora tenemos, delante de los traidores y canallas, bastardos asesinos que lo mataron.
    Algo que decir? Pues nada, ahi queda.

  4. Es cierto que hay muchos problemas que solucionar y que seguramente no serán solucionados ni por este ni por otro gobierno que se ponga en su lugar pero eso no quita que se solucione el problema que arrastramos desde hace más de 80 años a saber la exhumacion de los restos de los que murieron en la guerra civil fueran del bando que fueran…..la pregunta es muy sencilla ¿por qué no se ha hecho hasta ahora? La respuesta es todavía más sencilla…..a diferencia de lo que hablan la mayoría la razón verdadera de dicho conflicto no fue la salvación de España por una parte y la defensa de una República igualitaria y social por la otra (no dudo que algunos personajes inocentones como mi abuelo lo creyeran así pero la verdad….eran pocos) sino una más cutre y la que normalmente mueve a las voluntades humana : la rapiña y en este conflicto concreto aderezado por una de las peores pecados del pueblo español a saber la envidia actitud intrínseca del españolito medio……la verdadera razón por la que no se sacan los huesos es por que sin cadáver no hay crimen y por tanto no hay reintegración de propiedades bienes ni indemnizaciones a los que se las robaron…..si señores…..esa es la verdadera razón de por qué no se sacan las calaveras….por cierto si hubieran ganado los otros pues ídem de lo mismo…es triste pero esa es la realidad

  5. Los franquistas los sacaron a todos, y los enterraron «como su Dios manda», los democratas no, esos siguen en las cunetas.
    Y una cuestion mas, el enano cabron juro una constitucion y una bandera y la traiciono. Eso solo tiene un nombre. ¿O no juro la bandera siendo militar de academia? Los hombres de honor no rompen sus juramentos. Los que lo hacen no tiene honor.
    Los muertos franquistas murieron en la guerra, los democratas fueron asesinados despues, no solo en el campo de batalla, fueron asesinados y torturados, en trabajos forzados, fusilados sin juicio y en campos de concentracion.
    Esa es la historia, lo demas es darle una manita de pintura, azul por cierto.

  6. Bueno no se si tu comentario va por el mio pues no termino de entenderlo pero te voy a explicar mi vivencia para que entiendas como lo veo: mi abuelo era gestor de un banco importante a un paso de la dirección tenia 30 años y era republicano en la guerra civil por unas circunstancias fue enviado al puerto de santa Maria y después fusilado dejó mujer y una hija a la que no conocío ya que cuando lo detuvieron mi abuela estaba embarazada…..sus restos están en una fosa común que sus nietos estamos intentando localizar….mi señora abuela (digo señora pues hay lavarse la boca al hablar de este magnífico ser humano) crío a su hija cosiendo para el público y tanto a ella como después a sus nietos nos enseño a no guardar rencor y sobre todo no meternos en política….yo al principio no lo entendía y de joven siempre aposté por la política como medio de cambiar la sociedad……con el tiempo me fui dando cuenta de para que utilizan la política la gente y no es precisamente buscando el bien común….ahora con cincuentimuchos entiendo que si mi abuelo hubiera vivido unos años más no sería político…la sabiduría de mi abuela era infinita….y ahora preguntemos como después de 40 años decimos que todos los políticos son iguales por cierto igual que los periodistas de la prensa «libre» economistas ect ect adoctrinandonos en el cambiemos las cosas para que nada cambie….solo quiero una cosa de esta ley poder encontrar los restos de mi abuelo para enterrarlos con los de mi abuela y que descansen juntos en paz….por cierto ella no volvió a casarse eso si es cumplir su palabra de amor para siempre

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