Diario Digital | 4 de octubre de 2022 18:16

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Las encuestas.Por: Ángel Luis Jiménez

Las encuestas.Por: Ángel Luis Jiménez

Una cosa me llama la atención en todas las encuestas y es la valoración que se hace de los líderes de los partidos, porque normalmente suspenden todos en su gestión. Ni un mísero aprobado recibe ninguno de los que aspiran a lograr el bien común. Por ahora el mejor valorado es siempre Alberto Garzón que recibe una media de  4,69, y al peor, que es el sublime estadista y presidente en funciones Mariano Rajoy, lo juzgan con un humillante 2,89. Y después lo votan. No lo entiendo.

¿Qué me expliquen lo que ocurre? ¿Para reír o llorar?Pero sigamos con la ceremonia de la confusión y el absurdo. Al partido de Alberto Garzón, Izquierda Unida, le votó un millón de personas y solo consiguió 2 escaños en las elecciones del 20-D. Y al de Mariano Rajoy, siete millones y pilló 123 escaños.

Qué ley electoral tan rara y desigual tenemos en nuestra democracia. Parece que no es democrática. Me figuro que si no lo es habrá que cambiarla. Y en esa tarea estamos los de Podemos, hacer una ley electoral democrática e igual para todos.Esta semana decía Carolina Bescansa, responsable de Análisis y Política Social de Podemos, que las encuestas, como cualquier sondeo electoral, son “un fotograma de una película en movimiento”.

Este es un razonamiento empleado siempre como un mantra por los partidos políticos cuando las encuestas les vienen mal dadas. Pero no cabe la menor duda que los sondeos marcan tendencias con lo sucedido en el histórico pasado reciente. Y el análisis de los últimos meses nos dice, desgraciadamente, que el PP volverá a ganar las elecciones.Cómo Mariano Rajoy puede repetir otra vez como el partido más votado en las elecciones del 26-J, siendo el político peor valorado de este país según las encuestas por su exasperante falta de iniciativa, el líder del partido de los casos de corrupción que contamina nuestra democracia, el de las guerras soterradas en el Partido Popular, el que afirma sin sonrojo que los debates no le gustan porque hay que trabajar mucho, alimentando él solito la estampa de indolencia que sus adversarios le reprochan.Siento coincidir con Iñaki Gabilondo en un comentario hecho estos días en la radio, donde hablaba de “las enormes tragaderas y escasa cultura democrática, que tiene un segmento de la población española que le permite todo al líder conservador y al Partido Popular”.

Pero también me pregunto, qué les pasa a los líderes de PSOE, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida que no son capaces de echarle el aliento en la nuca a Rajoy para que no vuelva a encumbrarse el 26-J. Si juntos Podemos, por qué no lo hacemos. 

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