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CARTAS AL DIRECTOR: El bulo de los túneles del Cristina

Félix Rodríguez Lloret | 10 de mayo de 2020

túneles
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Gibraltar con su comarca y su importancia durante la Segunda Guerra Mundial, ha dado pie a muchos trabajos históricos sobre el espionaje internacional durante la contienda.

En Algeciras tenemos la suerte de contar con el exquisito y elegante Hotel Reina Cristina. Este hotel fue construido en 1.901 con una arquitectura colonial inglesa importada a la ciudad a principios del siglo XX por parte de ciudadanos británicos de la cercana colonia de Gibraltar, siendo todo un referente en aquella época

Ya tuvo su puesta de largo al acoger a los conferenciantes de la famosa Conferencia de Algeciras que transcurrió entre el 16 de enero y el 7 de abril de 1.906, esto le dio renombre mundial.

Hubo que esperar a la década de los años cuarenta del siglo pasado para que el Hotel Reina Cristina tomara relevancia debida a albergar a un nutrido grupo de espías de diferentes países y alineaciones. Efectivamente nuestro hotel era un verdadero nido de espías. Estas historias están a día de hoy bastante estudiadas y difundidas.

Entiendo que estas cosas de espías puedan dar pie a fantasías o fabulaciones, propias de cuentos o novelas. Lo que no debe es hacernos perder el rigor histórico, incluso cuando tratemos de nuestra historia local.

Últimamente está ocurriendo esto cuando se habla de los espías del Hotel Reina Cristina. Haber los hubo, está fuera de toda duda, pero que algunos de estos utilizaran los “famosos túneles secretos” para ir a poner bombas a barcos aliados en Gibraltar, es toda una fábula, más bien, una patraña.

Como decía, últimamente existe cierta difusión en medios tales como periódicos convencionales y digitales, blogs personales y videos en internet,  conferencia, incluso un libro histórico, premiado como libro de investigación.

Con la prometedora lectura de este último me topé con que empleaba más de cinco páginas y dos elocuentes fotografías en resaltar que espías italianos, trabajadores del hotel, utilizaban “los túneles secretos” para acceder a la playa, navegar hasta Gibraltar, colocar las bombas y regresar (ya que al día siguiente tendrían que trabajar).

Mi condición de buceador experto, mi interés por la historia local y conocedor de las entrañas del hotel, son mis herramientas con las que me revelo ante esta leyenda, que es pura imaginación de sus autores.

Vayamos por partes.

Primero.

Los túneles, son ciertos, están allí desde su construcción inicial por el arquitecto James Thomson Barton y con conocimiento de su propietario Alexander Henderson, ambos ingleses y con pocas intenciones conspiratorias contra la colonia británica. Este túnel, es muy posible, fuese un acceso directo a la playa del Chorruelo, desembocando a una parte de la finca, de unos 40 m2, donde se construyó una caseta de baño, tal vez compartida con los dueños ingleses de villa Smith, también diseñada por el anterior arquitecto.

En 1.928 se produce un nefasto incendio, que lo afecta enormemente, siendo reconstruido bajo el diseño del arquitecto ingles Guillermo Thompson, volviéndose a inaugurar en 1.932. Fue a partir de esta reestructuración del hotel cuando el túnel quedó en desuso.

A mediados de la  década de los cincuenta del pasado siglo, el director Mr. Leab ordenó la construcción de una piscina de agua salada. Esta construcción rompió el túnel en dos partes, la primera parte se convirtió en almacén y la segunda fue usada para la conducción del agua salada. La toma de esta agua se realizaba desde dos pozos freáticos, con lo cual se ahorraban la depuración.

Así mismo a unos 14 metros de la salida a la playa se ciega este túnel.

Los túneles tienen una utilidad de acceder a la playa para baños antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante esta, estuvo en desuso y a partir de mediados de los cincuenta para proveer de agua a la piscina.

 

Segundo.

La salida de un comando de buceadores a la playa del Chorruelo, atravesar la bahía, entrar en el puerto de Gibraltar, acoplar las bombas y regresar en el transcurso de una noche es físicamente imposible por un buceador que respiraba con equipo de circuito cerrado de oxígeno y sin el auxilio de un minisubmarino, por varios motivos :

a) Por el tiempo que se necesita para ejecutarla (Aprox. 7 km. en línea recta). Totalmente excesivo.

b) Por el frío, con tanto tiempo y con aquellos trajes, la hipotermia estaba asegurada.

c) El esfuerzo físico de atravesar la bahía y regresar sería inhumano. Máxime transportando la carga de explosivo necesaria.

d) El equipo de circuito cerrado tenía una autonomía netamente inferior al supuesto tiempo en cruzar la bahía y regresar.

e) En caso de atravesar la bahía, las corrientes imperantes, en la mayoría de las veces, malograrían la hazaña.

Solo hay una forma de atravesar la bahía y es tripulando un minisubmarino, tal como verdaderamente se hizo desde el buque Olterra atracado en el Dique Norte del puerto de Algeciras. También era el submarino Scire el que penetraba en la bahía portando los minisubmarinos con sus tripulaciones de comandos.  O bien, sin la ayuda de estos minisubmarinos, partiendo a nado desde la desembocadura del río Cachón  en Puente Mayorga hasta el fondeadero de Gibraltar (3 km. aprox.)

Cada minisubmarino, denominado “maiali”, pertenecientes a la Xª Flotilla M.A.S. (Mezzi Asalto Sottomarine) era tripulado por una pareja de buceadores utilizando un circuito cerrado de oxígeno que no producía burbujas y era poco pesado. Se conocía que el oxígeno puro afecta al sistema nervioso y puede provocar episodios epilépticos pero ninguno de ellos sufrió nada de esto, seguramente porque el oxígeno no era 100% puro. Sólo tuvieron algunos problemas ocasionados por la profundidad y es que sólo podían bajar hasta 15 m. de profundidad y se conoce que en ocasiones llegaron a más de 30.

Su eslora era de 6,8 m., diámetro 533 mm., motor eléctrico de 2 CV, peso aproximado de 1,5 tn., velocidad 2,9 nudos, profundidad máxima 30 m., ojiva explosiva de 300 kg. de trinita.

Aparte de las incursiones del submarino Scire, con base en Spezia (Italia), la Xª Flotilla M.A.S. montó dos bases en la Bahía de Algeciras, la primera en Villa Carmela, dirigida por Antonio Ramognino, situada en la barriada de Puente Mayorga, cerca del fondeadero de Gibraltar. Desde allí se realizaron dos incursiones con comandos buceadores, el Grupo Gamma, sin auxilio de los “maiali”.

La segunda fue el Olterra, idea de Antonio Ramognino, éste era un buque que se hizo encallar en la ensenada de Getares para evitar que fuera hundido por los británicos justo al comenzar la gran contienda. Se hizo creer que el buque fue comprado por un armador español y conducido al Dique Norte del puerto de Algeciras para su “reparación”. Justo enfrente del consulado británico y de la Comandancia de Marina de Algeciras. El barco estaba custodiado permanentemente por un retén de guardia de marinería. Su tripulación inicial se cambió por personal militar de la Xª Flotilla M.A.S. y se formó el grupo de buceo denominado “Squadriglia Ursa Major”, con referencia a la constelación de la Osa Mayor, que era quién les guiaba durante la noche.

El Olterra recibió el material necesario para la obra que debía realizar que junto a los minisubmarinos despiezados y camuflados le fueron enviados por valija diplomática. El cónsul italiano en Algeciras, signor Bordighioni, fue lo suficiente dadivoso como para contar con la “leal” amistad del comandante de Marina de Algeciras y del de la Ayudantía de Marina de La Línea, ambos necesarios para la actividad que estaban llevando a cabo. Al Olterra, en su banda de babor y bajo la línea de flotación se le practicó una abertura para facilitar la entrada y salida de los “maiali”. Tuvo que finalizar la guerra para que los británicos conocieran la realidad del Olterra.

Hemos dicho anteriormente las razones sobre el bulo de los “túneles secretos” del Hotel Reina Cristina. Pero para mayor clarividencia, solo nos queda por enumerar las 9 operaciones que los italianos realizaron contra los intereses británicos en la colonia de Gibraltar, llevados a cabo por la Xª Flotilla M.A.S. de la Regia Marina. Nueve operaciones, ni una más, y ello según la propia fuente histórica de la Regia Marina de Italia.

 

MISIONES

1ª  24 SEPTIEMBRE 1.940    OPERACIÓN BG 1

El submarino Scirè sale de La Spezia con destino a Gibraltar, transporta tres torpedos humanos con sus tripulaciones formadas por parejas de un oficial y un subalterno, mas otra de reserva. La misión estaba bajo el mando del comandante del Scirè, el capitán Junio Valerio Borghese. El 29 de septiembre se hallan a 50 millas del destino, pero la Marina Regia le manda abortar la misión ya que los objetivos zarparon de Gibraltar. El Scirè regresa a Italia.

 

2ª   21 OCTUBRE 1.940  OPERACIÓN BG 2

El Scirè parte de La Spezia. El 27 llega al Estrecho de Gibraltar, su capitán Borghese intentó dos veces acercarse a la superficie, pero unidades británicas lo persiguieron. Finalmente, el 29, el Scirè se abrió paso y, aprovechando la fuerte corriente, entró en la Bahía de Algeciras. El día 30, el Scirè se detuvo a una profundidad de aproximadamente  14 metros cerca del estuario del río Guadarranque. Seis miembros de la Xª Flotilla M.A.S. tripularon a los tres “maiales”, (“cerdos” en el argot) y abandonaron el submarino.

El primer equipo, De la Penne - Bianchi, fue detectado por buques de defensa y bombardeado. El torpedo humano falló, hundiéndose rápidamente hasta el fondo, mientras que los dos miembros de la tripulación pudieron nadar de regreso a Algeciras, donde los agentes italianos los recogieron. Poco después, fueron trasladados de regreso a Italia. El segundo equipo, Tesei - Pedretti, a pesar de algunos problemas menores con el “maiali”, llegó al muelle Norte. Aquí, los problemas con los aparatos de respiración forzaron el abandono de la misión. Al igual que el primer equipo, llegaron con seguridad a España y luego de regreso a La Spezia. El tercer equipo, Birindelli - Paccagnini, experimentó los mismos problemas técnicos con el torpedo y el equipo de respiración. La tripulación casi había llegado al acorazado Barham cuando el torpedo perdió potencia. Birindelli intento arrastrar el pesado explosivo, pero exhausto, tuvo que abandonar la misión. Después de un intento de fuga aventurera, el oficial finalmente fue capturado, uniéndose a su buzo que había sido capturado en el puerto. Lo que significó para los dos hombres tres años de encarcelamiento.

 

3ª   23 MAYO 1.941 OPERACIÓN BG 3

El 23 de mayo el Scirè , en Cádiz, embarca a cuatro tripulaciones, son el teniente Decio Catalono y el buzo Giannoni, el teniente Amedeo Vesco con el buzo Toschi, el teniente Licio Visentini y el buzo G. Magro y otra pareja de reserva. El 25, después de varias inmersiones para evitar ser detectados, el Scirè llegó al Estrecho de Gibraltar y al día siguiente entra en la Bahía de Algeciras. Parten tres “maiali”, pero la misión se vio frustrada por percances técnicos, vuelven a embarcar en el submarino y regresan a Italia.

 

4ª   20 SEPTIEMBRE 1.941  OPERACIÓN BG 4

Junio Valerio Borghese fue nombrado comandante interino de la Xª Flotilla M.A.S. La misión es similar a la anterior. En Cádiz se recoge a cuatro tripulaciones para tres torpedos, compuestas por el teniente Catalano con el buzo G. Giannoni, el teniente Amedeo Vesco con el buzo Antonio Zozzoli y el teniente Visentini con el buzo G. Magro, más otro tándem de reserva.

En la mañana del 20, los equipos abandonaron el Scirè, que regresó a La Spezia el 25. El primer equipo, Vesco - Zozzoli, pudo conectar su cabeza explosiva al buque Fiona Shell de 2.444 toneladas que, después de la explosión, se partió por la mitad y se hundió. El segundo equipo, Catalano - Giovannoni, llegó y conectó la ojiva pero dándose cuenta de que el barco era en realidad un barco italiano camuflado, el Pollenzo. La carga se retiró y se usó para hundir el Durham de 10.900 toneladas, que se hundió rápidamente. El tercer equipo, Visintini - Magro, no pudo entrar al puerto debido a la vigilancia continua, sin embargo, en el puerto exterior pudieron hundir el buque cisterna Denby Dale, de 15.893 toneladas. Un pequeño petrolero amarrado a su costado también cayó. Los comandos de asalto alcanzaron la costa española y su seguridad, ya que agentes italianos les facilitáron su regreso a Italia. Finalmente con estas presas que suman más de 30.000 toneladas, los torpedos humanos habían demostrado su valía.

 

5ª  13 JULIO 1.942  OPERACIÓN GS 1

En julio de 1942, fueron introducidos de contrabando en España un grupo de 12 buceadores, el grupo Gamma liderados por el subteniente Augusto Straulino, incluyendo el subteniente Giorgio Baucer, los suboficiales Carlo Da Valle, Giovanni Luccheti, Giuseppe Feroldi, Vago Giari, Bruno di Lorenzo, Alfredo Schiavoni, Alessandro Bianchini, Evideo Boscolo, Rodolfo Lugano y Carlo Bucovaz.

Por varios medios, el grupo llegó a Cádiz y se confinaron en el buque Fulgor. A partir de aquí, los días 11 y 12 el grupo fue transferido al buque Olterra en Algeciras. En la noche del 13 al 14 comenzó la acción: el grupo salió de Villa Carmela protegido por la oscuridad, los comandos partieron del cauce del río Cachón (Puente Mayorga), alcanzando la playa cercana y comenzaron a nadar hacia Gibraltar. Llevaban minas lapas, que se unirían al casco de los barcos fondeados fuera del puerto.
En el camino de regreso, siete de los buceadores fueron arrestados por carabineros una vez que llegaron a la orilla, pero luego fueron liberados gracias al cónsul italiano en Algeciras, el signor Bordighioni. El resto, de una forma u otra, regresó a Villa Carmela y de allí al Fulgor, en Cádiz, para luego ser repatriado. El resultado fue bueno; el Meta de 1.578 toneladas, el Shuma de 1.494 toneladas, el Snipe de 2.497 toneladas y el Baron Douglas de 3.899 toneladas, totalizando 9.468 toneladas.

6ª  15 SEPTIEMBRE 1.942   OPERACIÓN GS 2

El éxito de la misión anterior animó a un nuevo intento. Desde Villa Carmela, por el río Cachón pasan a la playa de Puente Mayorga rumbo al fondeadero de Gibraltar. En esta ocasión solo parten tres buceadores, Straulino, Di Lorenzo y Giari que desafiando el aumento de la vigilancia británica, hundieron el Raven’s Point de 1.787 toneladas. La operación fue un éxito y demostró que la vigilancia en el puerto había mejorado dramáticamente.

 

7ª   7 DICIEMBRE 1.942    OPERACIÓN BG 5

Las modificaciones oportunas ya estaban concluidas en el buque Olterra y los torpedos “maiali”, que pesaban cerca de dos toneladas, se desmontaron en partes más pequeñas y se enviaron desde La Spezia a Algeciras como componentes de reparación del Olterra.

La primera misión partiendo desde esta base sería liderada por el experimentado  Visentini, junto a Giovanni Magro,  otro por el subteniente Vittorio Sella con el sargento Salvatore Leone y el tercero por el guardiamarina Girolamo Manisco con el buzo Dino Varini.

Los torpedos humanos abandonaron el casco del Olterra con una hora de diferencia. Las defensas británicas se habían endurecido y se lanzaron bombas submarinas por todo el fondeadero a intervalos regulares. Visintini y Magro no pudieron alcanzar su objetivo y perecieron, probablemente golpeados por la explosión de una carga de profundidad. Manisco y Varini fueron objeto de una larga búsqueda que terminó con el hundimiento de su “maiali”. Los dos encontraron refugio a bordo de un buque de carga estadounidense donde fueron recibidos calurosamente por una tripulación en su mayoría italoamericanos. Cella y Leone, a pesar de la alarma general y la persecución continua de las patrulleras británicas, regresaron al Olterra, donde Cella descubrió que su compañero Leone había desaparecido. Pereció.

La misión fue un desastre, tres muertos, dos prisioneros y solo uno había regresado. La única noticia positiva fue el hecho de que los británicos, en un comunicado fechado el 8 de diciembre, pensaron que los hombres habían llegado a bordo del submarino Ambra: el secreto del Olterra no había sido revelado. Los cuerpos de Visintini y Magro fueron encontrados más tarde por los británicos y enterrados en el mar con honores militares. 

 

8ª  7 MAYO 1.943   OPERACIÓN BG 6

La escuadrilla de buceo estaba siendo reconstruida. El teniente comandante Ernesto Notari asumió el mando y se unió al buzo Ario Lazzari, el teniente Vittorio Cella con el buzo Eusebio Montalenti y un tercer tándem compuesto por Todini y el buzo Giannoli. Poco después de su  llegada, el equipo se envió desde Italia utilizando el mismo recurso para camuflar a los “maiali” desarmados como piezas de repuesto para el Olterra. La trágica misión anterior había enseñado a no intentar introducirse en el puerto y limitarse al fondeadero menos protegido.

La noche del 7 de mayo, en medio de un fuerte temporal y aprovechando la fase lunar, los tres torpedos se lanzaron al mar, a intervalos de una hora entre sí, consiguieron dominar los “maiali”  Todos lograron regresar al barco desde el cual podían observar fácilmente los frutos de su trabajo. 

El Pat Harrison de 7.000 toneladas, el Marhsud de 7.500 toneladas y la Camerata de 4.875 toneladas explotaron y se hundieron. Una vez más, Gibraltar estuvo a merced de la Xª Flotilla M.A.S.

 

9ª  3 AGOSTO 1.943   OPERACIÓN BG 7

En la noche del 3 de agosto, la Scuadriglia Ursa Major abandonó el Olterra para una nueva misión. Notari, cuyo segundo era un buzo menos entrenado llamado Giannoli, experimentó dificultades técnicas con su torpedo. Éste se hundió repentinamente y, cuando pensó que todo estaba perdido, volvió a surgir en un estallido vertical incontrolable. En el episodio, los dos miembros de la tripulación se separaron,  Notari fue capaz de regresar al Olterra y Giannoli, después de una espera de dos horas asido al timón del buque atacado, se vio obligado a rendirse.
Un escuadrón de búsqueda británico fue enviado inmediatamente al barco estadounidense, pero llegaron demasiado tarde y solo pudieron presenciar una explosión devastadora que hundió el Harrison Gray Otis de 7.176 toneladas. Por otro lado, Cella fue capaz de hundir el buque cisterna noruego de 10.000 toneladas Thorshoud, mientras que el tercer equipo hundió el barco británico de 6.000 toneladas Stanbridge.

Ésta es pues, la pequeña gran historia de  Xª Flotilla M.A.S. que puso en jaque a la British Royal Navy en la Bahía de Algeciras. Un puñado de valientes que expusieron su vida con una valentía fuera de lo común.

Que el rigor histórico acompañe a estos hombres que no necesitan de mayores fantasías para ser reconocidos como verdaderos héroes.

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