Algeciras al minuto

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 00:49

Orgullo y dolor

Pasan las horas y poco a poco se asimila que el sueño de la Segunda A tendrá que esperar para el Algeciras y su gente. Estuvo muy cerca ante un equipo que, obviamente, era superior, pero los de Ballesta demostraron una vez más que han hecho una campaña para enmarcar.
Orgullo y dolor

Por si acaso, no está de más recordar que nuestro equipo hace ya meses, sí, desde aquel tacón de Ubis, está en la Primera RFEF (la PRO), que era el objetivo a pelear y por el que muchos habrían ido a la Fuente del Milenio, incluso lográndolo en la segunda fase. El cuadro rojiblanco fue campeón y le sobró una jornada.

Saben algunos, supongo que pocos porque nosotros los que informamos no somos nada sin que nos escuchen o lean, que servidor respeta, y mucho, tanto al algecirismo como a la ciudad de la que formó parte desde hace ya casi cuatro décadas. Por ello aviso que esta opinión sólo es eso, sin más. No tiene ninguna pretensión. Se puede o no estar de acuerdo y probablemente sea errónea, pero es la mía.

Decía que mucho respeto, a todos, pero también hartazgo. Será la edad o este año de pandemia que, a servidor, hay ya argumentos que le suenan a rancio, a un tópico repetido en exceso y no a una ciudad enorme, en número de habitantes y en muchas cosas más. Nuestro trabajo nos permite que la gente te cuente cosas, historias y sensaciones que, quizás por el altavoz que tenemos, no se comparten en otros lugares.

Vaya por delante que el Algeciras, mi equipo el que nos duele, ya que los demás son entretenimiento, ha perdido. No soy de los que gusta de esas aficiones que en estas ocasiones dicen no pasa nada, no cito a ninguna para no ofender, pero las hay en todas las categorías. En el deporte uno gana y otro pierde. Por ello, es compatible el enorme e inmenso orgullo que sentimos todos con el dolor de esa oportunidad que se escapó entre la yema de los dedos. Para esto mejor perder 3-0, dicen algunos. Más aún ante un rival que es mucho mejor, pero eso no habría permitido mostrar este orgullo que bien reflejó el genio Manuel Pavón en su cartel, cabeza alta, fidelidad, pero también dolor.

Lo que vivimos en Almendralejo fue espectacular, pero no es nuevo. Quizás sí la cantidad, pero la fidelidad, amor a unos colores y desplazamientos masivos lo ha hecho el algecirismo en categorías menores y buscando un premio que, ni de lejos, era el del sábado. “Ahora salen muchos”, me canso de oír. ¿Claro, y que quieren que presumamos de una victoria en Tharsis? No soy más algecirista que nadie porque mi afición, mi trabajo (ambas), me permitan estar en estadios de Primera o en campos de tierra. Ahí he visto a muchos que han ido al campo, se han retirado -que levante la mano el que no pensó en tirar todo por la borda cuando nos quedamos en Tercera una y otra vez o bajamos aún más- pero eso es el algecirismo, al menos y con respeto, reitero que uno no es más que un mínimo peón en este inmenso tablero, es lo que mamé, del que se me fue este año y de su amigo.

Algecirista es también el que lo vive en casa, en el anonimato, el que no conoce ni a los que escribimos o hablamos en la radio de la entidad, o el que está en Murcia (¿verdad, David?), o en Francia (¿verdad, Pacheco?), o en Granada, (¿verdad, Guillermo?), y así podría seguir. A esos les duele igual que los que lo ven a diario. Servidor ha sido algecirista fuera de la ciudad de la Bella Bahía, ni más ni menos que ahora.

Hay aficionados, muy buenos y  leales que no muestran nada en redes o en bares. En el algecirismo, entiendo, cabemos todos. Los que se apuntan, los que dudan, los que van y vienen, que sufren y padecen con esta bendita locura.

Son mayoría silenciosa los que no van repartiendo carnets de algecirista. Vivimos en una ciudad muy grande y me llama la atención que algunos de los que critican que la gente no acude al campo en masa, habría que matizar mucho eso, son los mismos que también se quejan cuando una multitud va a los partidos de liguilla o se pega la paliza de ir a Almendralejo. ¿En qué quedamos?

Y luego está lo de la mentira repetida mil veces, tanto aquí como fuera. Vale para el fútbol como para la ciudad. “En Algeciras no hay nadie el domingo”, al Mirador no va nadie en Liga. 

Quinto partido de la temporada de Javi Viso en el banquillo. Algeciras-San Roque de Lepe, un encuentro más de una tediosa Liga en Tercera, 4.000 personas.... sigamos contando la misma mentira, afortunadamente son cuatro, pero cansan.

Grandeza

Luego está lo que hemos vivido estas tres semanas. Gente de aquí extrañada y dolida porque al club le va bien. Dan pena.  En cuanto a los de fuera, incluso de superior categoría, que han estado  pendientes de nosotros, hago una diferenciación. Los que se toman esto como pique sano y ahora ríen porque no se ha logrado el ascenso, nada que objetar. Fútbol, a veces ríes y a veces lloras.

A los que llevan esas mismas semanas con úlcera y temiendo lo peor, GRACIAS, así en mayúsculas. Su atención y miseria, nos hacen más grandes.

Perdón por la parrafada, gracias al cuerpo técnico, presidente y jugadores, sobre todo ellos y Miguel Ángel Úbeda, sin olvidar empleados, por dejarnos soñar.  Salva Ballesta, que pena que se queden con lo superficial. Iván, nada que decirte, eres el orgullo de ese vestuario y de los que amamos ese escudo que tan bien habéis defendido.

Esto es sólo una opinión de un majara rojiblanco, que tiene la suerte de formar parte de esa bendita locura y al que le enseñaron que el algecirismo somos todos, incluso los que desean lo peor, nos hacen seguir creciendo... Siempre Shiraaaa

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