Algeciras al minuto

  • Diario Digital | lunes, 25 de enero de 2021
  • Actualizado 17:29

La agenda global de la ultraderecha

En España tenemos un problema parecido al de Estados Unidos donde la ultraderecha de Trump no se cansa de tratar como ilegítimo al recién elegido Presidente demócrata, cuyo resultado ha sido el caos, la violencia y las muertes que vimos ayer en el Capitolio de Washington.
La agenda global de la ultraderecha

También la derecha y la ultraderecha de este país consideran ilegitimo el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, cuando uno y otro fueron elegidos democráticamente y con todas las garantías constitucionales.

Este no es solo un problema de España y Estados Unidos, sino de toda la aldea global, porque las organizaciones y partidos nacional-populistas de todo el planeta comparten contactos y estrategias. Obtienen dinero de los mismos fondos. Aprenden los unos de los errores de los otros, se copian vocabulario. Están convencidos de que juntos algún día ganaran. Ya sabemos por los medios que existen intereses mutuos y amigos comunes entre Vox y la Administración Trump.

El economista Thomas Piketti explica en su ensayo “Capital e Ideología” que el “aumento del sentimiento de abandono de las clases medias y populares” y de “las actitudes de repliegue identitario” guardan relación directa con el incremento de la desigualdad en Occidente desde la década de 1980 y el incremento de los populismos.

El Brexit y Trump con sus propuestas de muros y patria, propaganda, mentiras y miedo, son fenómenos que beben en parte de ese descontento de abandono, argumenta Piketti en su obra. Cómo de intensa es esta relación entre economía y populismo identitario es quizá una de las grandes preguntas de hoy día.

La explicación del populismo no hay que buscarla en distritos electorales de Europa o EEUU, sino en contextos más próximos como, por ejemplo, el Campo de Gibraltar. Este es un territorio que recibe cada vez menos inversiones (la línea férrea Algeciras-Bobadilla), menos servicios (sanitarios), que han crecido mucho menos que la media (La Línea), pierde empleo (toda la comarca), que tiene mucho menos futuro y para el que no hay oficialmente soluciones, aunque las prometan (Plan integral).

En lugares así, la gente piensa que “el sistema los ha olvidado”. Llevan mucho tiempo esperando y con la mecha de la crisis se rebelan, equivocadamente, y optan por votar a los extremos, sobre todo, a la extrema derecha, a los partidos antisistema de corte populista. Vox quedó en el Campo de Gibraltar en las pasadas elecciones generales del 10-N, en el segundo puesto (30.517 votos), detrás del PSOE (35.104 votos), pero en primer lugar en Algeciras. El bipartidismo se acabó en la comarca.

Partidos de ultraderecha como Vox en lugar de abordar los verdaderos retos que plantean la globalización, las migraciones, la precarización del empleo, la tecnologización y la economía -más ahora con la pandemia del coronavirus-, etc…, y que requieren por su complejidad un gran nivel de coordinación, se erigen en profetas que venden soluciones muy simples. Lo ocurrido ayer en el Capitolio estadounidense nos debería servir de aviso para estar alerta en defensa de la democracia e impedir que líderes de corte mesiánico se aprovechen de la confusión y el caos de esta crisis para llegar al poder y acabar con nuestra democracia.  Sin duda, hay que estar alerta.