Algeciras al minuto

  • Diario Digital | sábado, 27 de noviembre de 2021
  • Actualizado 17:58

La batalla de Madrid

Hoy 18 de abril comienza oficialmente la batalla electoral por la Comunidad de Madrid. Decía Gómez de la Serna que una pedrada en la Puerta del Sol movía ondas concéntricas en toda la laguna de España. Así que, no me extraña que las elecciones autonómicas del 4 de mayo puedan tener consecuencias mucho más allá de Madrid.

La batalla de Madrid

Mucho más, si añadimos como dice el PP que hay que elegir entre dos papeletas: “comunismo o libertad”.

Pero todos nos estamos equivocando, porque estas elecciones no van de Ayuso o Sánchez, aunque la presidenta madrileña dirija su campaña contra el presidente del Gobierno. Estas elecciones van de afianzar la democracia y salir de esta crisis mejorando el empleo y los servicios públicos madrileños. Las disyuntivas no funcionan. No tienen sentido. La vida no se hace de disyuntivas, sino de cosas y situaciones entrelazadas. O, cuando menos, de sentido común, aunque en política se haya devenido en el menos común de los sentidos.

Esta campaña política es la más bronca que se recuerda de nuestra corta democracia, y sin embargo aún no ha comenzado oficialmente hasta hoy domingo 18 de abril. Pero está claro que la polarización, la pandemia y la crisis económica, favorecen las salidas de tono. Los actores tienen interés en electrificar la campaña, y, sobre todo, soltar todas las consignas y proclamas que puedan.

En cuanto a los disturbios, si a Vox le funcionan, los repetirá, porque así reciben la atención que necesitan a toda costa tras la bajada en las encuestas. En las campañas de las elecciones gallegas, vascas y catalanas, el ambiente fue mucho más relajado por un motivo, eran menos competitivas que estas, especialmente las dos primeras, porque un vuelco electoral era mucho más difícil.

Además, el cartel electoral tiene poco que ver con el de 2019. Ni siquiera Ayuso es la misma. Un político del PP madrileño recuerda que empezó “muy insegura tras haber perdido las elecciones y ahora, muy crecida, se ha lanzado a por el voto de Vox y Ciudadanos”. La entrada de Iglesias en las elecciones ha sido una decisión arriesgada, pero valiente, para evitar que Podemos se quedara fuera de la Asamblea, y ha provocado que la campaña se polarice más, y que el Centro haya volado.

Así que, Ciudadanos tiene poco que hacer, aunque haya retirado a Ignacio Aguado para colocar a Edmundo Bal, que, junto con Mónica García de Más Madrid, es el candidato menos conocido. El CIS solo tiene, de momento, malas noticias para él: un 34,5% del electorado no le conoce y solo un 13,2% de los que apoyaron a Ciudadanos en las generales de noviembre de 2019 quiere que sea el presidente de la Comunidad de Madrid. Los sondeos le van muy mal, pues sitúan a Cs por debajo del 5%.

Gabilondo asegura que no pactará con Pablo Iglesias -pese a que Podemos gobierna en coalición con su partido en La Moncloa-. Ciudadanos afirma que pactará con el PP -pese a su tormentosa relación en Madrid y tras la moción de censura junto al PSOE en Murcia-. La dirección nacional del PP sostiene que Vox no debe entrar en el Gobierno -pese a que el propio Casado ofreció ministerios a la formación de Abascal antes de unas elecciones generales-. Todos estos mensajes tienen más de estrategia electoral que de realidad.

Pero el votante ya sabe que en este país no hay pactos transversales: la izquierda suma con la izquierda y la derecha con la derecha. La bajada de Vox y la subida de Podemos con la entrada en juego de Pablo Iglesias ha dado esperanzas al bloque de izquierdas. El CIS refleja la posibilidad de que el PP muera de éxito al llevarse votos de Vox y Cs sin que sean suficientes para la mayoría absoluta de Ayuso o para sumar un escaño más que sus rivales.

La incertidumbre ha disparado el nerviosismo. Pocas veces ha tenido tanto trabajo como ahora la Junta Electoral, que lleva múltiples resoluciones por denuncias cruzadas de los partidos. Más complejo ha resultado el conflicto por la candidatura de Toni Cantó, ex portavoz de Cs en las Cortes Valencianas, en las listas del PP. La Junta Electoral rechazó la denuncia del PSOE, que alegaba que no había cumplido los plazos de empadronamiento, pero los socialistas recurrieron al juzgado contencioso administrativo, que el pasado domingo les dio la razón. Ahora, ha sido el Tribunal Constitucional quien lo ha dejado definitivamente fuera de la lista del PP.

Todo esto y solo acabamos de empezar la campaña. Porque el resultado de las elecciones del 4-M en la Comunidad de Madrid y los posibles pactos que vengan después pueden marcar el futuro orden político nacional. Pero, todo queda abierto hasta conocer el resultado de las urnas.