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  • Diario Digital | lunes, 16 de diciembre de 2019
  • Actualizado 05:03

El cambio climático

Los líderes actuales serán los últimos que podrán tomar decisiones para frenar el cambio climático, después ya será tarde. Todo será retroceso y desolación. El desafío es colectivo, pero la responsabilidad es individual.

El cambio climático

La historia no solo juzgará a quienes hoy niegan el cambio climático. También nuestros hijos, nuestros nietos, condenarán a todos los que pudieron hacer algo y nada hicieron. Sin embargo, lo único que no podemos hacer es darnos por vencidos.

El cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo y nos encontramos en un momento decisivo. Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes. Si no se toman medidas drásticas desde hoy, será más difícil y costoso adaptarse a estos efectos en el futuro (el costo sería del 1% del PIB mundial).

Los gases de efecto invernadero (GEI) se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos ya que, al impedir que parte del calor del sol se propague hacia el espacio, hacen la Tierra habitable. Pero después de más de un siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años.

Una Cumbre Mundial sobre el cambio climático se celebrará en Madrid del 2 al 16 de diciembre.  Esta Cumbre COP25 reunirá a representantes de todo el mundo con el fin de encontrar vías para reforzar el cumplimiento del Acuerdo de París y ayudar a aumentar la ambición para frenar el calentamiento. La conferencia coincide con la publicación de datos que muestran que la emergencia climática empeora cada día y tiene efectos negativos sobre las vidas de las personas en todos los rincones del globo, sean olas de calor extremo, polución atmosférica, incendios en los bosques, inundaciones o sequías. Estamos viviendo en un planeta atormentado.

En esta Cumbre del Clima, los Estados deberán desarrollar el artículo seis del Acuerdo de Paris sobre mercados de carbono, por el que los países compran y venden derechos para reducir entre todos el CO2 emitido a la atmosfera en esta lucha que es global. Este complejo asunto de contabilidad es clave para evitar que el aumento de la temperatura del planeta supere los dos grados. Cada iniciativa para neutralizar la huella de carbono lo es. Porque ya no se trata de saber cuándo habrá un huracán sino a quién afectará. Eso, desgraciadamente, está ayudando a que la gente tome mayor conciencia. También gracias a los jóvenes se está logrando comunicar lo que la ciencia nos advertía y no hemos querido admitir.

No cabe la menor duda estamos en emergencia climática. El cambio climático ya es un tema de supervivencia, seguridad y estabilidad. Y el costo de la pasividad, el costo social, económico, político de no actuar, es inmenso. No se trata solo de cambiar las bombillas, sino de cambiarlo todo, porque este modelo económico no nos vale. Así que empecemos dándonos la oportunidad de hacerlo más justo, solidario e inteligente, y sobre todo, más verde.