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  • Diario Digital | domingo, 08 de diciembre de 2019
  • Actualizado 18:05

El Tsunami Democratic

El Tsunami democrático catalán tiene mucho de tsumani y poco de democrático. El Tsunami es como si se tratase de alguna especie de santo y seña o la respuesta que varias personas referentes del independentismo civil daban un día después de la sentencia del “procés” en las calles
El Tsunami Democratic

El Tsunami democrático catalán tiene mucho de tsumani y poco de democrático. El Tsunami es como si se tratase de alguna especie de santo y seña o la respuesta que varias personas referentes del independentismo civil daban un día después de la sentencia del “procés” en las calles, aeropuertos y estaciones de Cataluña, con ese peculiar concepto de la solidaridad con los condenados por el Supremo, que consiste en que nadie coja un tren o un avión.

El Tsunami está claro que es una iniciativa nacida de un grupo de personas con trayectoria activista en el independentismo de izquierdas y los movimientos sociales. Dicen que no es violento pero no me lo creo a la vista de lo que está ocurriendo en Barcelona. Tsunami alentado por el presidente de la Generalitat sin importarle el deterioro institucional.

Tsunami Democràtic, es un nombre de evidente inspiración en Jordi Cuixart, que ha usado repetidamente este lema. La marca fue concebida como paraguas para una idea que cada vez compartían más grupos dentro del secesionismo, como era la de bloquear infraestructuras de comunicación en un claro desafío a la legalidad.

Los radicales independentistas creían que debía probarse una nueva tipología de protestas, pero aún nadie tenía claro cómo. La idea de colapsar los aeropuertos surgió poco después  de comprobar el gran poder de convocatoria de los movimientos democráticos, no independentistas, de Hong Kong contra la nueva ley de extradición en China.

Una vez tuvieron diseñada la marca del Tsunami y consideraron que tenían suficiente reactivada la red para ejecutar las acciones, presentaron su idea al conjunto de los partidos y entidades soberanistas que se engancharon, sobre todo Torra y Puigdemont. Era tirar la piedra y esconder la mano.

Este era un paso importante porque algunas de las acciones en las que pensaban requerían de activar a mucha gente, algo que, al menos inicialmente, solo es posible si se cuenta con la visibilidad y el apoyo de los líderes y estrellas mediáticas del independentismo. Pero el resultado es un enorme sufrimiento institucional y ciudadano, que afecta especialmente a Cataluña y a los catalanes.

“Los partidos se engancharon porque era lo único que había, los únicos que estaban pensando en algo como respuesta a las sentencias del Supremo. Esa es la triste realidad”, reconoce un miembro de una formación independentista. Las organizaciones mayoritarias acabaron dando apoyo a la idea, pese a no conocer todos los detalles que quedaban en su mayoría ocultos.

Hoy las reacciones de los sectores independentistas más moderados y más cercanos al sector económico ven las acciones con disgusto. Los destrozos y los heridos en los enfrentamientos entre manifestantes y Mossos pesan en la conciencia de todos ellos. Pero el tema ya se les ha ido de las manos y el movimiento les supera.

La filosofía detrás de la forma en la que se organiza el Tsunami tiene que ver con la tecnología blockchain. Para explicarlo de forma sencilla, las acciones se preparan como si se trataran de un gran puzzle en la que los participantes se reparten las piezas, una para cada uno, sin que nadie conozca qué pieza tiene el de al lado y ni siquiera quién tiene alguna de las piezas, cuántas piezas hay o en qué consiste cada una.

Solo una parte de los miembros del Tsunami sabían que el aeropuerto de El Prat era el lugar de convocatoria elegido para dirigir a los manifestantes, que el lunes a media mañana esperaban a que su Telegram sonara para que las piezas encajaran y la acción tuviera sentido. En el Prat consiguieron que los accesos estuvieran cerrados durante horas y más de un centenar de vuelos debieran cancelarse.

Este martes, solo unas horas después de que acabara el bloqueo del aeropuerto de El Prat, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado que investigaban a los promotores de la acción. "Por supuesto que hay investigaciones, tenemos unos servicios de Inteligencia eficaces y terminaremos sabiendo quien está detrás de estos movimientos del Tsunami Democràtic y quien lo financia”, ha asegurado el titular de Interior.

¿Miedo o autodefensa del Estado de derecho?, pienso que en este país nos estamos jugando derechos democráticos y constitucionales que no se respetan.  Y el Estado es más fuerte de lo que piensan los independentistas, que han confundido dialogo con la suma de monólogos. Porque la reacción desmedida y visceral ante la sentencia con la convocatoria de protesta que llaman a la violencia, produce un daño a Cataluña y sus instituciones, causada precisamente por quienes se consideran a sí mismos como los adalides del patriotismo catalán. Esto va mal.