Algeciras al minuto

  • Diario Digital | domingo, 23 de febrero de 2020
  • Actualizado 13:31

España en su laberinto

En el debate de investidura, el presidente en funciones tardó más de 40 minutos en adentrarse en las propuestas concretas de su Plan de Gobierno. Una batería de medidas que "no son solo el sumario del programa del PSOE y Unidas Podemos, sino que va mucho más allá", haciendo hincapié en que "esta legislatura será la del dialogo territorial".
España en su laberinto
"Para ello el Gobierno apostará por una España fuerte y cohesionada, estructurada a partir de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía", decía. "El sistema autonómico ha dado a nuestro país la etapa de mayor prosperidad y estabilidad de su historia demostrando, por ello, ser el mejor sistema para garantizar la unidad y la diversidad", afirmaba.

Continuaba diciendo, que "para subsanar las carencias que dificultan la correcta provisión de servicios a la ciudadanía y provocan tensiones entre el Gobierno Central y los Gobiernos autonómicos, se impulsara la mejora y clarificación de la distribución competencial entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, implementando un modelo de reparto más claro y preciso".

Está es una necesidad que la Constitución del 78 no había previsto, porque hace unos años era irrelevante, pero ahora es fuente de problemas. De hecho, el grito de independencia, y anticastellano de León, repetido en otros municipios, se ha tomado a broma por algunos, pero no es más que un avance de los conflictos territoriales que puedan surgir en el futuro y que van mucho más allá de Cataluña y el País Vasco.

Toda construcción de un mapa político genera descontento y damnificados que, tarde o temprano, salen a la luz. España es hoy un cuerpo del que se desconoce cuántos órganos vitales tiene, de ahí ese incesante goteo de conflictos de lindes. Hoy es León, pero mañana puede ser Segovia, Cartagena o el Campo de Gibraltar, o cualquiera de esas tierras desubicadas de las que nos habla Sergio del Molino en su libro "Lugares fuera de sitio".

Sergio del Molino dice en su obra que Gibraltar, Ceuta, Melilla, Andorra, el Condado de Triviño y otros, forman pequeños territorios frontera en los confines de España. Extraños, marginales e insignificantes algunos, en ellos se resumen y agrandan los conflictos y los dilemas nacionales. Todos tienen en común su anacronismo, su vocación de lugar molesto que estropea la armonía de los mapas.

Son rescoldos fríos de un país hecho de guerras civiles desde las primeras imaginaciones romanas. Molino nos lleva a pasear por estos enclaves en busca de razones para la convivencia en un momento en el que a muchos les cuesta encontrarlas, pues son enclaves que puntean el territorio español. Espacios rodeados por peculiares fronteras en los cuales se estructuran singulares formas de convivencia, como la del Campo de Gibraltar con el Peñón.

En esta legislatura del dialogo territorial, según ha prometido el presidente del Gobierno, ¿será posible tocar una coma del Título VIII de la Constitución sobre la Organización Territorial de Estado fuente de tantos problemas y tensiones entre el Gobierno Central y los Gobiernos autonómicos? ¿Puede este hecho abrir un conflicto de gran calado entre las dos Españas? Intuyo que no, pero sólo si somos capaces de avanzar en lo que más necesitamos: dialogo entre Gobierno-Oposición. Justo lo que no tenemos ahora, pero que sabemos es de lo más necesario. España, otra vez, en su laberinto.