Algeciras al minuto

  • Diario Digital | sábado, 27 de noviembre de 2021
  • Actualizado 18:03

¿Irse o quedarse?

El viernes pasado escuchando el debate de la SER me sentí mal porque la extrema derecha, representada por Rocío Monasterio de Vox, puso en duda las amenazas de muerte a Pablo Iglesias. Y dinamitó el debate sobre las elecciones autonómicas madrileñas del 4-M, convirtiéndolo en un lodazal.

¿Irse o quedarse?

Como consecuencia el candidato de Unidas Podemos a las elecciones en la Comunidad de Madrid abandonó el debate. Posteriormente, alabó que el resto de candidatos “demócratas” se sumaran a su iniciativa rechazando el discurso de odio de Rocío Sarmiento de Vox. No hay delito de odio, si no hay discursos de odio.

No responder a las marrullerías ultraderechistas es legítimo e irreprochable, pero abandonar el debate para dejar todo el espacio libre a los de Vox  creo que es un error, porque por muy dura y desagradable que se plantee la discusión, la única manera de que no se beneficie de ella es respirar hondo y rebatir, sobre todo, si no habrá más debates.

Pablo Iglesias, en declaraciones a Televisión Española tras denunciar las amenazas recibidas, a través de una carta con cuatro balas de gran calibre, ante la comisaría del Congreso de los Diputados, decía que el problema, “no es una amenaza de muerte contra él y su familia, es que están amenazando la democracia”.

En la denuncia se habla de un fusil de asalto perteneciente a una persona con acceso a este tipo de armas “incluso que dispone de ellas”. Por ello, Iglesias, que se presenta como acusación particular, solicita que se apliquen las diligencias necesarias para el esclarecimiento de los hechos, identificar a los autores e incoar las actuaciones judiciales que pudieran corresponder.

La candidata de Más Madrid, Mónica García, ya ha dicho que no volverá a sentarse a debatir con Rocío Monasterio en lo que queda de campaña y Pablo Iglesias ha apuntado lo mismo: “Se acabaron los debates con la ultraderecha. Los demócratas no podemos blanquear a la ultraderecha sentándonos con ellos”, ha sentenciado.

Pablo Iglesias ha recordado que el cartel electoral de Vox “es una copia de otro cartel de la Alemania nazi” y le parece inadmisible “que sean capaces de alertar la violencia contra menores”. Por eso, insiste: “Ya está bien de debatir contra esta ultraderecha que quiere destruir nuestra democracia. Ya está bien de blanquear a la ultraderecha”.

No me cabe duda que la democracia es el arte de vivir en desacuerdo, pero cada vez más gente consideramos que la democracia está amenazada. Sería una tragedia para la democracia española que después del día 4 de mayo hubiera un gobierno de Vox con el PP. Pero, hay que tener serenidad ante la reacción para no caer en provocaciones y hacer lo necesario: Ir a votar.

La libertad en democracia consiste en escuchar, pero no dar la palabra a los que pretenden acabar con ella, por eso, estoy convencido que la mayoría social madrileña, que es demócrata, va a dar una lección democrática a la ultraderecha. No se puede consentir lo que está pasando. Demasiada impunidad, demasiado blanqueamiento.

El resto de los candidatos también han reflexionado sobre lo ocurrido tras el debate. “Se ha hecho una condena global de la violencia, pero no específicamente de un acto de violencia contra uno de nosotros”. Decía Gabilondo: “Vengo de una comunidad en la que a veces se hacían condenas globales de la violencia para no condenar específicamente lo sucedido”.

Mónica García también considera “intolerable y despreciable la manera en que ha intervenido la señora Monasterio, sin condenar los ataques y amenazas hacia uno de los candidatos” y Edmundo Bal ha confesado que cuando ha tenido que hablar al final se le saltaban “las lágrimas”. Así que quién querrá participar en debates con la gente de Vox que lo convierten todo en un lodazal.