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  • Diario Digital | jueves, 28 de octubre de 2021
  • Actualizado 17:13

El juego del escondite

El juego del escondite evitó que los líderes del PP coincidieran en una misma imagen con los de Vox el pasado domingo. No hubo foto en este segundo Colón, pero sí un retrato: el de Casado, Ayuso y Abascal, indistinguibles en sus demagógicos discursos contra los indultos. Pensar como dicen los del PP que esto se olvida si no hay una foto de familia resulta tan ridículo como infantil.
ángel luis jiménez
ángel luis jiménez
El juego del escondite

Esta es una campaña más de la política de desgaste del PP contra el Gobierno de Pedro Sánchez para robarles votos y conseguir poder, el indulto es lo de menos. Esta campaña, como otras similares, no ayuda a la construcción de un país para que funcione mejor. Porque nada es blanco o negro, normalmente nadamos en un mar de grises. Y me preocupa que se hable sólo de los que estuvieron en la manifestación del domingo, pero no de todos los que faltaban, esa gran mayoría de la otra España. Y mientras no sea así, no dejará de ser la representación de una de las partes de esta patria nuestra.

Para mi ser patriota consiste en buscar fórmulas de colaboración para sacar este país adelante y poder entendernos todos, no instrumentalizando los sentimientos nacionales para afianzar y cohesionar lo que en el fondo no es más que una opción política entre otras. Sobre todo cuando la Unión Europea está dispuesta a invertir con audacia en el futuro, mediante un presupuesto de 1,8 billones de euros para ayudar a reconstruir la Europa posterior a la Covid-19, que será, por supuesto, más ecológica, digital y resiliente.

Pero resulta evidente que para seguir con los planes de recuperación del Gobierno,  es imprescindible y urgente poner en marcha planes de inversiones y reformas, con un triple objetivo: apoyar a corto plazo la recuperación tras la crisis sanitaria, impulsar a medio plazo un proceso de transformación estructural, y llegar a largo plazo a un desarrollo más sostenible desde el punto de vista económico-financiero, social, territorial y medioambiental, mediante los instrumentos comunitarios de financiación ya  aprobados en Bruselas con la máxima nota. Y entregados ayer en Madrid por la presidenta de la Comisión Europea.

Pero el PP está dispuesto a rechazar todos aquellos planes que Sánchez proponga desde la Moncloa, ya sea el Plan de Recuperación aprobado por el Consejo de Ministros del 27 de abril pasado o el Plan España 2050 con una larga lista de propuestas a debatir en el Congreso de los Diputados para decidir qué país queremos ser en 30 años. La actitud del PP es la de dilatar en el tiempo cualquier tema. Véase, como ejemplo, la renovación del Consejo General del Poder Judicial o la de los miembros del Tribunal Constitucional. Por eso pienso que ha llegado el momento de tirar para adelante y poner fin a esa farsa de dialogo imposible entre PSOE y PP.

El PP se ha convertido en el partido del “no a cualquier propuesta del Gobierno”. El PP de Casado es una mezcla de partidismo, ideología y especulación económica. Durante el mandato de Rajoy se consideraba fuera de lugar decir que los peperos estaban saboteando deliberadamente la economía, por sus exigencias de recortar gastos en un momento de elevado desempleo, que tuvo como consecuencia una salida en falso de la crisis. Pero, visto lo visto, el PP sigue dispuesto a sabotear la economía y bloquear cualquier gasto de los planes de futuro con fondos europeos de este Gobierno, mediante el deterioro de la confianza en España a través de medios internacionales pagados.

Por último, decir que el Partido Popular parece profundamente alérgico a cualquier tipo de plan o programa que no asigne una función importante a los actores privados con ánimo de lucro, incluso aunque sea difícil ver qué propósito cumplen esos actores privados. Dicho de otro modo: el Partido Popular no aceptará programas públicos o planes de futuro que no ofrezcan enormes oportunidades de especulación a los suyos. Lo cierto es que si el Gobierno logra poner en marcha sus planes de recuperación y sus programas de inversiones públicas y empleo, será mediante el sistema de “reconciliación”, con poco o ningún apoyo del PP. Y cuanto antes lleguemos a ese punto, mejor.