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  • Diario Digital | martes, 22 de junio de 2021
  • Actualizado 19:28

La juventud en España

Hoy, España es un país mejor que hace 30 o 40 años. Sin embargo, los jóvenes españoles siguen enfrentándose con los mismos problemas desde hace décadas, como el desempleo o el abandono escolar, agravados últimamente con la pandemia.
ángel luis jiménez
ángel luis jiménez
La juventud en España

 La juventud española es un colectivo en riesgo de pobreza desde la crisis de 2008. Hoy uno de cada tres adultos de 20 a 29 años vive en situación vulnerable. Y se triplica su vulnerabilidad en el caso de no haber acabado el instituto, porque si antes tenía poco, ahora no tiene nada. 

El desempleo entre los jóvenes españoles es anormal, casi un 30% (la cuarta peor cifra de Europa), subiendo hasta el 41% entre las mujeres menores de 25 años. La temporalidad llega al 51%. España lleva varias décadas exhibiendo unas cifras de paro y temporalidad pésimas, sin encontrar fórmulas para resolver esta situación. 

Los jóvenes se independizan cada vez más tarde. España vuelve a destacar (para mal) en sus cifras de emancipación. Hace 15 años, el 50% de los jóvenes de 25 a 29 años vivían con sus padres, una cifra alta, pero ahora ya son el 64%. Según las encuestas, el 75% de los jóvenes confirman que, si no se han marchado de casa, es por falta de estabilidad económica. 

Está claro que esta sociedad trata mejor al joven hijo de sus padres que al padre de sus futuros hijos. Posiblemente las oportunidades que les faltan a nuestros jóvenes las pagaran sus hijos, pero quizá también nosotros, sobre todo cuando hay un mandato constitucional que nos obliga a todos y que no se está cumpliendo adecuadamente. 

El artículo 48 de la Constitución española establece que los poderes públicos deben promover "las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural". Sin embargo, el panorama actual para los jóvenes españoles no puede ser peor. 

Un sistema educativo con elevadas tasas de abandono; un mercado laboral hostil que los condena a niveles de paro y precariedad inaceptables; un mercado de la vivienda inasequible. La falta de horizontes para los jóvenes, sacudidos por la crisis financiera de 2008 y por el parón económico provocado por la pandemia en 2020, representa un problema insoslayable no solo para los que lo padecen, sino para el conjunto de la sociedad. 

No hay ninguna otra cuestión que hipoteque de una forma tan contundente y nefasta el futuro de este país. Y no importan los indicadores que se consulten -paro juvenil, precariedad laboral, edad de emancipación-, siempre se sitúan entre los peores de la Unión Europea. Hacer frente a un problema de estas dimensiones requiere un nuevo contrato social con los jóvenes de este país. 

También que las fuerzas políticas dejen en un segundo plano la bronca diaria, los debates estériles y la alergia al consenso que demuestra la oposición. Además, es importante que el sector privado se implique, porque cualquier solución pasa por un horizonte laboral claro y seguro. El hecho de que la crisis alcance ya a más de una generación revela su profundidad y exige recuperar ya el pacto intergeneracional perdido. 

No se comprende que teniendo una juventud con una formación muy superior a la de sus padres, cosmopolita y con idiomas, haya sido abandonada por la Sociedad. Es hora de cambiar, de abordar esta cuestión como un desafío de importancia estratégica. Aún estamos a tiempo de ayudar, de formar adecuadamente a las nuevas generaciones, de incorporarlas de forma estable al mercado laboral para que puedan desarrollar plenamente su potencial, de facilitar la conformación de una familia a todos aquellos que lo deseen. En definitiva, de eso depende el éxito futuro de la sociedad española, su vigor económico y demográfico, su energía social y cultural, y su estabilidad. Ha llegado el momento de que el conjunto de la sociedad se empeñe a fondo y cumpla el mandato constitucional del artículo 48, para que de una vez por todas nuestra juventud comience a tomar las riendas de este país.