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  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 01:34

El narco, una hidra millonario muy resistente

El Gobierno de España aprobó en 2018 una serie de medidas específicas para la comarca del Campo de Gibraltar. Su objetivo era impulsar la economía de la zona, reducir el desempleo y luchar contra el narcotráfico, el blanqueo de capitales y la inmigración ilegal. También prometía la elaboración de un Plan Extraordinario de Empleo para Andalucía, con un apartado específico para el Campo de Gibraltar.

El narco, una hidra millonario muy resistente

El Plan incluía un programa de subvenciones para la promoción y el estímulo de la actividad industrial, el comercio y el turismo, así como un plan para la modernización del comercio minorista. Pues bien, hasta ahora solo se ha procedido al incremento y actualización de los medios materiales y tecnológicos para combatir el narcotráfico y el contrabando. Es decir, se ha desarrollado un Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, nada más.

El Narco es una hidra millonaria muy resistente y todos los medios que se pongan son pocos, porque ni la intensa presión policial, ni el estado de alarma acabarán con una industria ilegal que solo en cannabis mueve 1.300 millones de euros en España (250 millones en la zona), según estimaciones del sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Armando Fernández Steinko, autor del libro La economía ilícita en España.

La Industria de la droga está extendida por toda la costa andaluza, pero el Campo de Gibraltar sigue siendo su epicentro, aunque ahora la zona está cercada por las fuerzas de seguridad. Ya no hay pedradas a los periodistas, ni persecuciones de los agentes por las calles de la barriada de El Zabal de La Línea. Un foráneo puede internarse por carriles que hasta hace un año estaban tomados por “puntos” dispuestos a informar a sus jefes de las visitas no deseadas.

La tranquilidad impuesta no oculta la realidad que la crisis del coronavirus ha hecho evidente. El Campo de Gibraltar sigue siendo el punto central desde el que se mueve buena parte de este pujante negocio, y la crisis sanitaria y económica que estamos viviendo amenaza con llevar a muchos jóvenes al tráfico de drogas, sino se pone en marcha una alternativa o ese plan extraordinario de empleo tantas veces prometido.

La crisis del coronavirus ha resultado ser un leve balón de oxígeno en un negocio que, tras vivir días de gloria, sufría un hostigamiento policial constante. El refuerzo de efectivos ha acabado con esa sensación de impunidad del narco. “Si estamos cogiendo mucho ahora es porque están metiendo más”, dicen los agentes que suelen patrullar la costa andaluza, pero que también están en las tareas de control por el COVID-19.

Francisco Mena, presidente de la Federación de Asociaciones Antidroga Nexos, contabiliza en la zona unas 30 pequeñas mafias familiares o “collas” operativas con unos 100 colaboradores directos cada una. Son unos 3.000 empleados del narco. Muchos para una ciudad como la Línea con 63.000 habitantes o una comarca de 269.200 vecinos. “Nos llamaron exagerados, pero nos quedábamos cortos”, añade Mena. Interior ya suma solo en el año y medio que lleva el Plan de Seguridad más de 7.180 detenidos por narcotráfico en el Campo de Gibraltar.

Sin embargo, la zona empieza a impacientarse porque ni el plan integral ni las otras medidas propuestas o prometidas llegan, ya sea por la falta de aprobación de los presupuestos generales del Estado o la desidia del Gobierno. En el epicentro del problema, el despliegue de seguridad le suena a Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción, a lo ocurrido en los años noventa para frenar el tráfico de tabaco o a partir del año 2000 en Bárbate para atajar el tráfico de hachís. En ambos casos, nunca llegó una solución a largo plazo para aportar remedios a localidades muy castigadas por el paro y la pobreza.

Desde el Gobierno recuerdan que su compromiso sigue en pie, pero que se ha visto frenado por la ausencia de presupuestos. La realidad es que después de las promesas del 2018, sin hablar de las del 2008, esto sigue igual. Siguen las mismas carencias, la misma pobreza y el mismo paro y la alternativa fácil del narcotráfico. Y el Campo de Gibraltar sigue demandando una atención especial y singularizada para salir de su depresión y subdesarrollo, que ya es larga y hace historia. ¿Lo conseguiremos?

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