Algeciras al minuto

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 05:43

Otro 4 de diciembre

Las manifestaciones multitudinarias del 4 de diciembre de 1977 expresaron la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno de máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España. Y de paso, fracturamos, sin ser del todo consciente, el diseño que se había planteado de un Estado asimétrico.

Otro 4 de diciembre

Pero hay que rememorar otro 4 de diciembre, el de 1868, cuando el pueblo de Cádiz se alzó en armas, tras la sublevación en septiembre de la flota española dirigida por el almirante Topete y el comienzo a la “Gloriosa” que expulsó del trono a Isabel II.

En Andalucía esta revolución llego más lejos que en el resto de España. Las Juntas formadas después del triunfo pedían algo más que derechos civiles. Por ejemplo, en Jerez se abolieron los consumos y los impuestos sobre el tabaco y la sal, se crearon Jurados mixtos y se exigió el establecimiento de una república de tipo federal.

El poder central empezó a preocuparse y quiso destituir a los funcionarios elegidos popularmente. Más tarde habló de “crear la monarquía”. Y a principios de diciembre la situación llegó al límite, con la llegada de las tropas enviadas por Madrid.

Diciembre en Andalucía era mes de hambre. Y los consejos locales revolucionarios no pudieron dar dinero para comida por no llegar fondos del Gobierno provisional. El 4 de diciembre los obreros del Puerto de Santa María, sin comida pero con armas que tenían todavía de la revolución, levantaron barricadas. Y el día 5 se sublevó Cádiz.

Milicianos, campesinos y menestrales ocuparon los edificios públicos de la capital y la marina bombardeó la ciudad. Los gaditanos aguantaron casi una semana. Pero el día 10, forzados por el hambre, capitularon.

Sin embargo, tuvieron todavía arrestos suficientes para votar en las elecciones constituyentes de enero de 1869 a representantes republicanos, a pesar de que la ciudad permanecía ocupada por parte de los quince mil hombres enviados desde Madrid.

En Cádiz, cuna de las libertades españolas, con hambre y sangre como si fuera una premonición, conoció Andalucía su primer “Día”, que también debemos recordar. Han pasado 150 años de ese 4 de diciembre y casi 50 años del 4 de diciembre de 1977. En este tiempo España ha cambiado mucho.

Pero Andalucía no ha cambiado tanto. Este 4-D debería ser la hora de buscar opciones nuevas para poner en valor la potencialidad que tiene nuestra tierra y sus comarcas, y así evitar que nuestros hijos la abandonen porque aquí no hay opciones para ellos.

Porque es tiempo para que nuestros sectores productivos vayan a más y no a menos, de innovar para no perder más trenes, y dejar de ser, de una vez, el vagón de cola de Europa. El problema de Andalucía está en el mal reparto de papeles, sobre todo económicos, de la Transición, donde nos tocó la peor parte. Pero los papeles pueden y deben cambiar. No siempre va a estar en cartel la misma obra. Eso espero, y si no que la marea de la historia repita las “alteraciones” necesarias en Andalucía.