Algeciras al minuto

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2020
  • Actualizado 18:47

Señor Obispo de Cádiz

Había una coplilla de los carnavales algecireños de la época de la Republica en la que se criticaba el poder que tenía el Obispo de Cádiz. La coplilla comenzaba diciendo:  "Señor Obispo de Cádiz, hombre de mucho poder...". Han pasado muchos años pero el Obispo sigue teniendo el mismo poder. Y a los hechos me remito. 
Señor Obispo de Cádiz

El 4 de mayo de 2015 se firmó un Convenio de colaboración entre el Alcalde de Algeciras y el Obispo de Cádiz para la restauración del centro de Acogida "La Esperanza" en la Parroquia de Pescadores. La obra le costó al Ayuntamiento 31.002,06 euros que tenía que pagar la Diócesis. El Obispo no solo no pagó los costos de la obra sino que también se quedó con la indemnización de 11.000 euros del seguro de la empresa que había ocasionado los daños. Y la casa de acogida cinco años después sigue cerrada, con la imperiosa necesidad que tenemos en Algeciras de este recurso social, al no existir en la ciudad un albergue público para los sin techos que viven en la calle. El Obispo no se entera de que hay que abrir las puertas de las Iglesias y no cerrarlas como hace él.

Ahora leo, en la columna diaria, de Antonio Patricio, exalcalde de Algeciras, que en el año 2002, el techo de la capilla de La Caridad cedió por un temporal de agua y se cayó dejándola al aire. Se firmó un acuerdo entre Alcalde y Obispo para arreglar el techo y en el que el propio Obispo se comprometía a pagar la mitad del arreglo. Pues bien, como en el albergue de Pescadores, se hicieron los arreglos del techo de la capilla por el Ayuntamiento que costaron aproximadamente 40.000 euros. Y dice el exalcalde que, a fecha de hoy, el Obispo no ha cumplido con su parte y no ha pagado de esa obra ni un solo euro.

Pero no queda ahí la cosa, ahora el Obispo de Cádiz le dice a la Cofradía de la Buena Muerte que no podrá salir de la capilla de La Caridad por el mal estado de la espadaña que corona la fachada, y que la Cofradía debe pagar las obras de reparación valoradas en 20.000 euros, aunque el titular de la capilla sea el propio Obispo de Cádiz. Como en los casos anteriores el Obispo se desentiende totalmente de la obra de reparación de la espadaña de la capilla de La Caridad y amenaza con no autorizar la salida de la Cofradía de la capilla de La Caridad. 

Para finalizar, quiero recordar la inscripción como titular de pleno dominio que el 20 de diciembre de 2007 hizo el Obispo de Cádiz de los 2.178,79 metros cuadrado que en la carretera del Cobre ocupa la "Barriada del Padre Flores" construida en "cañada real" y con aportaciones del pueblo de Algeciras. La Diócesis de Cádiz no puso ni entonces ni ahora una sola peseta. La Junta ha querido mejorar esta barriada con 62 viviendas en estado ruinoso, pero la situación se ha complicado por la inmatriculación de la Barriada por el Obispado de Cádiz en el Registro de la Propiedad. 

Legalmente "inmatricular no significa ser propietario del bien", como explican los juristas. Inmatricular es inscribir por primera vez un bien inmueble en el Registro de la Propiedad. La propiedad se tiene previamente, ya sea por compraventa, herencia o donación, lo que no es el caso. Lo que ha hecho el Obispado de Cádiz con su actuación ha sido generar una apariencia de propiedad. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos señala que la inmatriculación de la Iglesia vulnera principios esenciales como el de la igualdad de trato y la defensa de la propiedad privada, y describe el procedimiento como una expropiación sin pago de precio por el bien. 

Pero aquí nadie dice nada, ni reclama nada, porque el señor Obispo sigue teniendo mucho poder. Espero que el nuevo Gobierno realice las modificaciones legislativas necesarias para facilitar la recuperación de los bienes que hayan sido inmatriculados (inscritos en el registro de  la propiedad) indebidamente por la Iglesia, como prometió Pedro Sánchez en el debate de investidura. Dijo Sánchez que: "En un Estado aconfesional no tiene sentido que ninguna confesión se sitúe por encima de la Ley ni disfrute de privilegios que hieren el principio de legalidad y el principio de igualdad". ¡Ojalá sea así! o, como decimos, los de esta tierra: Dios lo quiera, porque el Obispo, no.