Algeciras al minuto

  • Diario Digital | miércoles, 05 de agosto de 2020
  • Actualizado 03:33

Una foto polémica

Desde 2009 no había foto de un encuentro entre un ministro de Exteriores español y el máximo responsable del Peñón, pero este jueves pasado la ministra de Asuntos Exteriores de España, González Laya, se reunió con Picardo en Algeciras en plenas negociaciones sobre el brexit de Gibraltar.

Una foto polémica

La clave será saber si las buenas palabras de la cita de ese jueves son suficientes para crear un clima de confianza que mejore las relaciones entre Gibraltar y su entorno, haciéndolas fluidas después de que el brexit se materialice a finales de diciembre de este año. Desde luego un clima de confianza ayuda, siempre. Los alcaldes de la zona expresaron su deseo de que se pueda crear una zona de prosperidad compartida.

Sin embargo, se desató la polémica, no sé por qué, pues no se habló en absoluto sobre la soberanía del Peñón, cuya postura España no ha cambiado nunca a pesar de los diferentes Gobiernos. Según ha explicado el Ministerio, el encuentro tuvo lugar en el marco de la visita de la ministra al Campo de Gibraltar para analizar la aplicación de los memorándums firmados con Reino Unido para regular su salida de la Unión Europea y sus efectos en el Campo de Gibraltar.

Ahora el PP exige que la ministra de Exteriores comparezca en el Congreso por esta reunión que dicen supone un balón de oxígeno para Reino Unido. Además, exige a Pedro Sánchez que repruebe este encuentro que ha calificado como un “nuevo error histórico del Gobierno” que “ha traspasado una línea roja” con esta reunión porque “cuestiona nuestros derechos históricos”. ¿Cuándo y dónde se ha hecho eso? Qué barbaridad.

Desde que González Laya anunció su visita al Campo de Gibraltar para “ir y escuchar la realidad local”, tal y como apuntan fuentes diplomáticas, sobrevolaba la posibilidad de que se citase con Picardo. Pero no fue hasta que ha concluido el viaje cuando ambas partes han dado a conocer el encuentro producido justo después de la hora del almuerzo, en Algeciras, sin más.

Las buenas palabras de la delegación española ni siquiera distan mucho de las transmitidas por Gibraltar. “Hemos remarcado nuestra profunda satisfacción por los progresos que han logrado los comités establecidos en virtud de los memorandos de entendimiento, que han abordado importantes cuestiones prácticas y han creado un clima de confianza entre nosotros”, ha asegurado Picardo a través de otro comunicado oficial.

Tras el parón impuesto por el coronavirus, los comités técnicos negociadores español y británico retomaron el pasado mes de junio sus reuniones en Málaga. De aquel entonces, ambas partes ya constataron que existía entendimiento en los derechos de los ciudadanos y la movilidad a través de la Verja. Ambas cuestiones son claves para un Peñón que depende en gran medida de su frontera terrestre con España y para una comarca en la que más de 9.000 españoles son empleados transfronterizos en Gibraltar.

Tras ese primer avance, está previsto que la semana que viene se retomen los contactos en el Peñón. Ahora está sobre la mesa tratar otros puntos tan trascendentales como el medioambiente y la fiscalidad. Este último preocupa especialmente a la delegación española, empeñada especialmente en defender “la soberanía fiscal” de España, frente “a la deslealtad fiscal ejercida por Gibraltar”, tal y como defendió la propia González Laya en junio de este año.

En Gibraltar la vida sigue y seguirá, con brexit o sin brexit, con soberanía o sin soberanía, porque en el Peñón y la Comarca residen gente con deseos de vivir, con derecho a construir su identidad y tener sus sueños. Así que les queda una intensa tarea por delante a España y al Reino Unido para conseguir que el 31 de diciembre, cuando finalice el periodo de transición y el Reino Unido con Gibraltar esté en la práctica fuera de la Unión Europea, haya un marco estable y cerrado de relación entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar, pero para ello hace falta previamente un clima de confianza y una buena actitud de dialogo. Qué menos.