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  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 02:32

Las vacunas, un desastre europeo

No cabe la menor duda sobre la calidad general de la atención sanitaria en España y en Europa, por supuesto, mejor que la de Estados Unidos.
ángel luis jiménez
ángel luis jiménez
Las vacunas, un desastre europeo

Los europeos, de media, tenemos una esperanza de vida cuatro veces mayor que la estadounidense. Pero en estos momentos cruciales de la odisea de la covid-19, cuando por fin las nuevas vacunas ofrecen una perspectiva realista de recuperación de la vida normal, la política en la Unión Europea ha estado caracterizada por una chapuza tras otra. 

Las inoculaciones empezaron con lentitud. La UE va rezagada en la administración de vacunas por causas propias y ajenas. Y esto acabará causando miles de muertos. En función de la población, el Reino Unido ha administrado el triple de dosis que los europeos, pero porque el Reino Unido hace trampas con las vacunas AstraZeneca. Los intentos de la Unión Europea de hacer una política europea común, han sido vanos. Por eso los contratos farmacológicos se retrasaron en espera de un consenso. 

Además, con la compra de vacunas no se acaba todo; también hay que ponerlas en los brazos de la gente. Y en Europa no se está haciendo el esfuerzo de distribución y vacunación necesario para hacerlo posible. Es más, la campaña de vacunación en España está lastrada por los retrasos en las entregas de las farmacéuticas, especialmente de AstraZeneca. La Unión Europea está intentando compensar con Pfizer, que ha prometido suministrar 4,8 millones de vacunas en este mes de abril. Pero, qué pasará con los 29 millones de dosis de AstraZeneca "encontrados" en Italia.  

Así que, si no se revisa el actual sistema de distribución de las vacunas, será imposible doblegar la pandemia. Así lo creen la OMS y un gran número de expertos y organizaciones sanitarias de todo el mundo: o nos vacunamos todos, o nadie estará a salvo. Hasta 67 naciones se han comprometido a compartir parte de los lotes adquiridos con los países más pobres, y existe la iniciativa Covax que recauda fondos para enviar vacunas a esos países. Pero ya está claro que no va a ser suficiente. Ante esta evidencia, resulta imperativo revisar los mecanismos de protección intelectual y patentes en el caso de que se llegue a la conclusión de que son un obstáculo insuperable para alcanzar el objetivo previsto. 

India y Sudáfrica plantearon en octubre la suspensión temporal de patentes en el seno de la Organización Mundial del Comercio, cuya directora promueve un diálogo sobre la materia y la búsqueda de una tercera vía que permita resolver este grave dilema. Hasta el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, ha planteado por carta al Comité de Regiones de la Unión Europea liberar patentes de las vacunas contra el coronavirus para incrementar la producción de forma que se agilice el proceso, que sigue por debajo de las previsiones y de lo que sería recomendable para atajar la pandemia.  

Pero la oposición de la UE, EEUU, Suiza y Reino Unido, entre otros, bloquea la propuesta. Es urgente extender el debate y encontrar soluciones lo más rápido posible. Hay millones de vidas en juego y tampoco puede olvidarse que en este caso buena parte de la investigación sobre la que se sustentan las vacunas ha sido financiada con fondos públicos, 37.700 millones de euros, según la plataforma de información Devex, mientras que el sector privado ha invertido solo un cuarto de esa cifra: 9.500 millones. Pero en conjunto, las principales empresas del sector ya suman casi 74.000 millones de euros en beneficios este año. 

La exención temporal de patentes, debe hacerse con urgencia. Y debe recordarse que en la normativa vigente ya se ofrece este mecanismo de exención que sería sensato activar si no se logra pronto el objetivo previsto. No puede ser un tabú. En todo caso, permitir que otros fabriquen las vacunas protegidas por patentes no tiene por qué implicar una expropiación total de los posibles beneficios. Se pueden encontrar fórmulas de compensación y, en todo caso, debería respetarse la privacidad de tecnologías que son consustanciales al modelo de negocio de las compañías. 

Pero lo más inquietante de todo este fiasco es que no se les puede echar la culpa meramente a unos cuantos dirigentes o políticos ineficaces. Porque, por el contrario, esta situación ha destapado defectos fundamentales en las instituciones y en las actitudes de España y Europa. El proyecto europeo tiene serios problemas que deben corregirse para no encontrarnos con situaciones límites como en esta pandemia. Así que tenemos que generalizar y normalizar la vacunación y retornar a la movilidad para iniciar la recuperación y superar la crisis económica que tenemos encima. No hay otra