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  • Diario Digital | jueves, 12 de diciembre de 2019
  • Actualizado 23:29

25N contra la violencia, venga de donde venga

El tema se las trae porque desde la violencia de género es evidente que la mujer siempre se ha llevado la peor parte. No olvidando, ni por un instante, las inmensas vejaciones que durante milenios las mujeres han soportado por parte del machismo imperante, es preciso analizar casos donde la existencia de personas perversas, con independencia del género, es un hecho
25N contra la violencia, venga de donde venga

Estas de forma oportunista y fraudulenta utilizan la ley contra sus exparejas. El enfoque fascista pretende ocultar con slogans la situación real de violencia machista que sufren multitud de mujeres. Por ello es conveniente reflexionar también sobre la violencia que algunas mujeres producen en sus exparejas. Porque hasta esa violencia es machista, ya que, por una parte, se asumen los roles y esquemas propios de toda esa ideología dominante y, por otro,  causan mucho daño a la causa feminista.

La ley de violencia de género, aplicada sin la rigurosidad debida en esto de hacer justicia, facilita que aquellas personas que juegan a hacerse victimas, sin serlo, puedan cometer el atropello de los derechos de sus parejas o ex parejas y de sus hijas e hijos. Este tipo de personas diseñan una estrategia que se basa en la explotación, primero, de sus novios, o novias, después de su esposa o esposo, y por último de sus ex parejas cuando se separan. Todo ello  hasta que los hijos habidos en común adquieren la mayoría de edad y ya la ley no les permite seguir extorsionando y chantajeando.

Cuando de hombres o mujeres se trata, es decir, cuando se introduce el género para analizar la violencia en las parejas, los datos son contundentes: Ni de lejos el sexo femenino llega al nivel de violencia y crueldad, que el sexo masculino desarrolla. Y si se hace un balance histórico la violencia machista arrasa. Ello no impide desvelar que también hay mujeres que utilizan toda suerte de artimañas para “exprimir”, para violentar a su expareja y es frecuente la utilización perversa de los hijos e hijas, para generar esta violencia, porque suele ser el aspecto más doloroso por más querido.  En síntesis es una faceta más de la lucha entre Amor o Poder y un caso real, como la vida misma, permite ilustrarla dejando claro que, siendo una experiencia particular, puede ayudar a implementar  mayores garantías en la aplicación de la ley.

Él se enamora de una mujer, separada, con dos niños de su primer matrimonio. Se casan y durante un tiempo la convivencia es normal, la de cualquier pareja, incluso ella queda embarazada y da a luz a una niña. Pasan un par de años donde ella maneja el dinero que él gana, además de la pensión que “voluntariamente” le arrima su primer ex marido. De no hacerlo, en la cuantía que ella decide, le planta tal cantidad de trabas que al final el padre y los abuelos paternos, no podrá ver a sus hijos durante meses.

Las relaciones se van haciendo más tensas y ella gasta y gasta, no hay ahorros, y exige que él trabaje más, que haga horas extras… La tensión acaba en ruptura y él comienza a vivir un calvario a pesar de abandonar un infierno, al menos eso creía. Pero el cachito de gloria que aún le queda, su hijita, se va desdibujando a fuerza de ser chantajeado por su ex mujer, que le pide más dinero progresivamente. 

Llegó un momento en que él se planta y pretende ajustarse al convenio de separación acordado. Acaba de cometer un tremendo error y se da cuenta pronto. Ella lo denuncia ante la policía por intento de agresión. Sin comprobación alguna, con el mero testimonio de ella, él es encerrado en un calabozo y puesto a disposición del juez, que le da la razón a ella y le impone una orden de alejamiento. Pretende ver a su hijita, pero ella lo impide una y otra vez. Él pide un punto de encuentro que el juez fija, pero a ese punto de encuentro ella no lleva a su hijita. Una vez, porque está enferma la hija, otra, por están enfermos los otros hijos, otra porque ella está enferma… y vuelve a rotar el circulo haciendo imposible que ese padre pueda ver a su hija, y que esa hija pueda ver a su padre. Y este infierno puede acabar si él le da el dinero que ella le pide y punto.  Ella usa la ley contra la violencia de género, con total impunidad, para perpetrar chantaje tras chantaje.

Este ejemplo real refleja la debilidad de la aplicación una ley que sólo para comprobar las denuncias debe contar con más medios y que debe castigar contundentemente las denuncias falsas y a las personas cómplices de ellas. Al mismo tiempo debilita la posición de millones de mujeres que son aplastadas por la violencia de sus parejas o ex parejas masculinas, llegando a fatales desenlaces. Esta mujer, avara y vengativa, es la que con su voraz egoísmo causa daños no sólo a quienes le rodean, comenzando por sus hijos e hija, sino al conjunto de la causa feminista. Este 25 N también habrá que tener en cuenta a estas personalidades impresentables.