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  • Diario Digital | martes, 24 de noviembre de 2020
  • Actualizado 02:04

Cartas al director. Planitudes

Por Federico Sierra

Ya en los escritos más antiguos de la humanidad se encuentran referencias a la tierra plana, representándose como un disco plano y circular flotando sobre el mar, otros la consideraron un cilindro estrecho.

Cartas al director. Planitudes

La imagen mental que podían   representar en esa época era una superficie plana, más o menos redondeada, y se puede aceptar que ese mundo fuera considerado razonablemente plano, con un espesor; con sus montañas, sus valles, y aguas costeras que se surcaban hasta más allá del Estrecho de Gibraltar, por el oeste peninsular y hasta Canarias.

Hoy día, todavía hay grupos de personas que siguen pensando que la Tierra es plana. Básicamente, la describen como plana y circular, con el ártico en el centro del círculo y el antártico cerrando la circunferencia, por lo que la única conclusión a la que llego es que la Tierra se puede recorrer circunferencialmente por la Antártida, que se convertiría en ese muro de hielo de la serie Juego de Tronos que mantiene al hombre apartado del horrible mundo exterior.

En tiempos más recientes, la ocupación del Peñón por los ingleses en 1704 revalorizó la importancia estratégica del Estrecho de Gibraltar. Los gobernantes de entonces entendían la necesidad de potenciar las comunicaciones con lo que ahora es el Campo de Gibraltar; sabían la importancia que tenía la mejora de las comunicaciones terrestres con Cádiz y con Málaga, salvar las barreras naturales que dificultaban las comunicaciones. Pero no se hacía nada. Ya se sabía que el hombre que habitaba la Tierra, lo hacía en un planeta esférico, pero el aislamiento físico de la comarca, por cuestiones políticas y militares, convertía a esta tierra en tierra plana.

Con el ferrocarril, la historia se repite. A mediados del siglo XIX se promulga una ley de ferrocarriles que establecía un plan para comunicar, radialmente desde Madrid, los principales puertos y las fronteras de España mediante la construcción de líneas férreas. El tren llegaba hasta Cádiz y Málaga y no llegaba hasta el Campo de Gibraltar, por lo que se mantenía la situación deficitaria de las comunicaciones terrestres y marítimas. Siempre se imponía la planitud, como concepto intelectual, en todo lo que se refería a cualquier desarrollo de esta comarca.

Gibraltar muestra muchísimo interés desde que se promulga la ley de ferrocarriles y ve la oportunidad de acercar el tren a Gibraltar. Esa iniciativa gibraltareña complica las dificultades que se planteaban desde áreas vecinas a la comarca, sobre todo Cádiz, por lo que desde el gobierno de Madrid se ordena que el futuro ferrocarril a construir en la zona no llegue hasta Gibraltar. Después de muchos estudios, análisis, retrasos, 40 años más tarde; siempre 40 años; se termina de construir el último tramo de vía que faltaba, el de Ronda – Jimena, y el tren empezó a funcionar. Paradójica es la importante participación de capital inglés, que nos mantiene aislados mientras la Roca es cada vez más potente.

Actualmente, siglo XXI, la Tierra ya ha sido vista desde el espacio exterior por varios paises, y se sabe que su forma no evoluciona, sigue siendo esférica. Sin embargo, los políticos españoles, con un lenguaje ambiguo y confuso, nos mantienen en nuestra tierra plana. La propuesta de Presupuestos Generales del Estado, con una interminable cantidad de cifras, nos muestran las dos caras de ese inmenso muro de hielo, que nos deja helados; y las explicaciones de los políticos mencionan números fríos. Nos hablan de cantidades de dinero, en millones de euros, donde los ceros se constituyen en la cuestión fundamental. La discusión está entre unos ceros que están puestos a la izquierda o nos dibujan aros de humo que se van alejando despacito hacia la derecha. La falta de claridad en las actitudes institucionales y los diversos conflictos de intereses ya no sólo en puntos vecinos, sino a nivel nacional, nos mantienen en planitud, lo que nos impide llegar a una plenitud social, económica y cultural. Como siempre… ¡Otra vez!