Algeciras al minuto

  • Diario Digital | miércoles, 28 de octubre de 2020
  • Actualizado 21:10

Cartas al director. Un mal negocio

Por Antonio Benítez

A principios del mes en curso se hizo público el protocolo pactado por el alcalde de la ciudad, señor Landaluce, con los representantes del Ministerio de Defensa para satisfacer la necesidad que el Ministerio tiene, y el afán que tiene el gobierno municipal, de formalizar la cesión del edificio que fue sede del Gobierno Militar del Campo de Gibraltar.

Cartas al director. Un mal negocio

Desde el mismo momento en que el Gobierno de la Nación acordó en 2005 suprimir, por innecesario, el Gobierno Militar y, en consecuencia, dejó sin uso el edificio en que tenía su sede, la corporación municipal manifestó en su día  – y ha seguido manifestando hasta hoy – su deseo de que el Ministerio se lo cediera, ofreciendo a cambio mantener vivos el edificio y la memoria, instalando en él un Museo Militar.

Tarde, y mal, ha respondido el Ministerio a la petición, pero ha respondido y su respuesta, por deseada, ha provocado un rosario de noticias, opiniones, propuestas y comentarios en los medios de comunicación, casi todos proclives al acuerdo – con apenas un par de objetores, preocupados por el previsible daño al patrimonio histórico, que reclaman prudencia y moderación –, dando por hecho que tendremos museo, tenga el nombre que tenga pero que se apellidará militar.

(Entre paréntesis diré que estoy a favor de todo aquello que ofrezca a los algecireños el disfrute de la cultura; que considero que los museos son espacios de cultura a cuidar y a acrecentar pero, por desgracia, en nuestra ciudad, los museos son espacios de cultura creados con fecha de caducidad, ubicados en inmuebles de interés cultural o arquitectónico que obtiene el Ayuntamiento a cambio de algo, casi nunca se sabe qué, pero que suele ser un negocio inmobiliario. Recordar aquí los casos del Museo de Arte Sacro, en la capilla del Cristo de la Alameda o la primera sede permanente del Museo Municipal, en la calle Ortega y Gasset de la Villavieja, desde hace años abandonados a su suerte).

Decía antes que el Ministerio ha respondido tarde: ha demorado su decisión durante casi quince años. Y mal: ofrece ahora un inmueble abandonado y amenazado de ruina, exigiendo además que el pleno del Ayuntamiento modifique la legalidad urbanística aplicable a las propiedades que posee en Algeciras, para facilitar el negocio inmobiliario que pretende, a costa del patrimonio histórico artístico de la ciudad.

Más que negocio, recalificar como residencial los 332 m2 de parcela (760 m2 de superficie construida) de la Comandancia de Ingenieros, en la calle Muñoz Cobos, 1, edificio de notable interés arquitectónico, situado en el corazón de la ciudad, incluido en el Catálogo del Patrimonio Histórico del PGMO, ficha nº 2.7, y de uso administrativo S.I.P.S. (esto es, Servicio de Interés Público y Social),  es un verdadero pelotazo.

Siendo mucho, las exigencias del Ministerio van más allá, aunque nadie haya hablado de ello hasta ahora. Según la cláusula quinta del protocolo, el Ayuntamiento de Algeciras se compromete además a modificar el PGMO a fin de “trasladar la edificabilidad correspondiente a uso residencial del Gobierno Militar, a la Comandancia de Obras”, uso  que no consta en la información disponible en la sede electrónica del catastro.

Si sorprende la petición desmedida del Ministerio, indigna la conformidad del gobierno municipal con la propuesta. Haciendo uso del derecho que la ley me otorga, alegaré ante el pleno, primero, y ante las instancias oportunas, si fuese el caso, contra cualquier acuerdo que formalice el protocolo acordado.